¿Quiénes somos? Somos un grupo de revolucionarios invencibles, que no nos rendiremos jamás, que lucharemos en todos los frentes, incluso en el de las ideas.

Sunday, June 13, 2010

El gobierno de los bancos


Publicado el 13 Junio 2010 en Especiales
Por Serge Halimi, director de Le Monde Diplomatique
Tomado de Le Monde Diplomatique, edición de junio de 2010

El 10 de mayo de 2010, tranquilizados por una nueva inyección de 750.000 millones de euros en la caldera de la especulación, los tenedores de títulos de Société Générale ganaron un 23,89%. Ese mismo día, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció que, por razones de rigor presupuestario, no se prorrogaría una ayuda excepcional de 150 euros a las familias en dificultades. Así, de crisis financiera en crisis financiera, crece la convicción de que el poder político ajusta su conducta a la voluntad de los accionistas.
Periódicamente, democracia obliga, los representantes electos convocan a la población a privilegiar a aquellos partidos que los “mercados” preseleccionaron por su inocuidad. La sospecha de prevaricación socava poco a poco la confianza en cada invocación al bien público. Cuando Barack Obama reprende al banco Goldman Sachs para justificar mejor sus medidas de regulación financiera, los republicanos difunden inmediatamente un spot (1) que recuerda la lista de donaciones que el Presidente y sus amigos políticos recibieron de “La Firma” en las elecciones de 2008: “Demócratas: 4,5 millones de dólares. Republicanos: 1,5 millones de dólares.
Los políticos arremeten contra la industria financiera, pero aceptan los millones que les aporta Wall Street”. Cuando, fingiendo su preocupación por proteger el presupuesto de las familias pobres, los conservadores británicos se oponen a que se fije un precio mínimo a las bebidas alcohólicas, los laboristas responden que se trata más bien de complacer a los dueños de los supermercados, hostiles a una medida semejante desde que convirtieron el precio de las bebidas alcohólicas en un producto gancho destinado a adolescentes fascinados por el hecho de que la cerveza pueda costar menos que el agua. Finalmente, cuando Sarkozy elimina la publicidad de los canales públicos, todos imaginan las ganancias que la televisión privada dirigida por sus amigos Vincent Bolloré, Martin Bouygues, etc. obtendrá de una situación que los exime de cualquier competencia en el reparto del botín de los anunciantes.
Este tipo de sospechas se remonta lejos en la historia. Ahora bien, muchos hechos que deberían escandalizar pero a los cuales uno se resigna se ven minimizados por un “Eso siempre ha existido”. Ciertamente, en 1887 el yerno del presidente francés Jules Grévy sacaba partido de sus parientes en el Elíseo para negociar condecoraciones oficiales; a comienzos del siglo pasado, la Standard Oil daba órdenes a muchos gobernadores de Estados Unidos. Y en lo que respecta a la dictadura de las finanzas, ya en 1924 se hacía referencia al “plebiscito cotidiano de los tenedores de bonos” -los acreedores de la deuda pública de la época-, también llamados el “muro de dinero”. No obstante, con el tiempo, algunas leyes regularon el papel del capital en la vida política. Incluso en Estados Unidos: a lo largo de la “era progresista” (1880-1920) y después del escándalo Watergate (1974), siempre como consecuencia de movilizaciones políticas. En cuanto al “muro de dinero”, las finanzas se colocaron bajo tutela en Francia tras la Liberación. En suma, eso “siempre ha existido”, pero eso también puede cambiar.
Y volver a cambiar… pero en el sentido contrario. El 30 de enero de 1976, la Corte Suprema de Estados Unidos anulaba varias disposiciones clave votadas por el Congreso que limitaban el papel del dinero en la política (fallo Buckley contra Valeo). ¿Razones invocadas por los jueces? “La libertad de expresión no puede depender de la capacidad financiera de los individuos para involucrarse en el debate público”. Dicho de otro modo, regular el gasto es coartar la expresión… En enero último, este fallo se amplió hasta el extremo de autorizar a las empresas a gastar lo que quisieran para impulsar (o combatir) a un candidato.
En otros lugares, desde hace unos veinte años, entre los antiguos aparatchiks soviéticos metamorfoseados en oligarcas industriales, los empresarios chinos que ocupan un lugar destacado en el seno del Partido Comunista, los jefes del Ejecutivo, ministros y diputados europeos que preparan, a la manera estadounidense, su reconversión en el “sector privado”, un clero iraní y militares paquistaníes embriagados por los negocios (2), el derrape venal se ha sistematizado. Esto influye en la vida política del planeta.
En la primavera de 1996, al término de un primer mandato muy mediocre, el presidente William Clinton preparaba su campaña de reelección. Necesitaba dinero. Para conseguirlo, tuvo la idea de ofrecer a los donantes más generosos de su partido pasar una noche en la Casa Blanca, por ejemplo en la “habitación de Lincoln”. Puesto que acercarse al sueño del “Gran Emancipador” no estaba ni al alcance de los bolsillos más pequeños ni era la fantasía obligada de los más grandes, se subastaron otros placeres. Como el de “tomar un café” en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos. Por lo tanto, los potenciales donantes de fondos del Partido Demócrata se encontraron con numerosos miembros del Ejecutivo encargados de regular su actividad. El portavoz del presidente Clinton, Lanny Davis, explicó ingenuamente que se trataba de “permitir a los miembros de los organismos de regulación conocer mejor los asuntos de la industria en cuestión” (3). Uno de esos “cafés de trabajo” puede haber costado miles de millones de dólares a la economía mundial, favorecido el crecimiento de la deuda de los Estados, y provocado la pérdida de decenas de millones de empleos.
“Los pobres no hacen donaciones públicas”
Así, el 13 de mayo de 1996, algunos de los principales banqueros de Estados Unidos fueron recibidos durante noventa minutos en la Casa Blanca por los principales miembros de la Administración. Junto al presidente Clinton, el secretario del Tesoro, Robert Rubin, su adjunto encargado de Asuntos Monetarios, John Hawke, y el responsable de la regulación de los bancos, Eugene Ludwig. Por una casualidad seguramente providencial, el tesorero del Partido Demócrata, Marvin Rosen, también participaba en la reunión. Según el portavoz de Ludwig, “los banqueros discutieron la legislación futura, incluidas las ideas que permitirían quebrar la barrera que separa a los bancos de las demás instituciones financieras”.
Aleccionado por el crac bursátil de 1929, el New Deal había prohibido a los bancos de depósitos arriesgar imprudentemente el dinero de sus clientes, lo que obligaba luego al Estado a rescatar a esas instituciones por temor a que su eventual quiebra provocara la ruina de sus numerosos depositantes. Firmada por el presidente Franklin Roosevelt en 1933, la reglamentación, aún vigente en 1996 (ley Glass-Steagall), disgustaba fuertemente a los banqueros, preocupados por ser parte de los beneficiarios de los milagros de la “nueva economía”. El “café de trabajo” tenía como objetivo recordarle ese desagrado al jefe del Ejecutivo estadounidense en momentos en que éste se preocupaba por lograr que los bancos financiaran su reelección.
Unas semanas después del encuentro, los teletipos de agencia informaron que el Departamento del Tesoro enviaría al Congreso un paquete de leyes “que cuestionaba las normas bancarias establecidas seis décadas atrás, lo que permitiría a los bancos lanzarse ampliamente en el mercado de seguros y en el sector de los bancos de negocios e inversiones”. Lo que siguió es de público conocimiento. La derogación de la ley Glass-Steagall fue firmada en 1999 por un presidente Clinton reelecto tres años antes, en parte gracias a su botín de guerra electoral (4). Esta derogación atizó la orgía especulativa de los años 2000 (sofisticación cada vez mayor de los productos financieros, del tipo de créditos hipotecarios subprime , etc.) y precipitó el crac económico de septiembre de 2008.
En realidad, el “café de trabajo” de 1996 (hubo 103 del mismo tipo en el mismo periodo y en el mismo lugar) no hizo más que confirmar la fuerza de gravedad que inclinaba la balanza en el sentido de los intereses de las finanzas. Porque fue un Congreso de mayoría republicana el que enterró la ley Glass-Steagall, conforme a su ideología liberal y a los deseos de sus “mecenas”; los congresistas republicanos también recibieron dólares de los bancos. En cuanto a la Administración de Clinton, con o sin “café de trabajo”, no hubiera resistido mucho tiempo a las preferencias de Wall Street: su secretario del Tesoro, Robert Rubin, había dirigido Goldman Sachs. Al igual que Henry Paulson, a cargo del Tesoro estadounidense durante el crac de septiembre de 2008. Tras haber dejado morir a los bancos Bear Stearns y Merryl Lynch -dos competidoras de Goldman Sachs- Paulson rescató a American Insurance Group (AIG), una aseguradora cuya quiebra habría afectado a su mayor acreedor… Goldman Sachs.
¿Por qué una población que no está compuesta en su mayoría por ricos acepta que sus representantes satisfagan prioritariamente las demandas de los industriales, de los abogados de negocios, de los banqueros, al punto que la política termina consolidando las relaciones de fuerza económicas en lugar de oponerles la legitimidad democrática? ¿Por qué cuando esos mismos ricos son elegidos, se creen autorizados a exhibir su fortuna? ¿Y a proclamar que el interés general requiere satisfacer los intereses particulares de las clases privilegiadas, las únicas con el poder de hacer (invertir) o impedir (deslocalizar), y a las que por lo tanto es necesario seducir (”tranquilizar a los mercados”) o contener (lógica del “escudo fiscal”)?
Estas preguntas llevan a evocar el caso de Italia. En ese país, uno de los hombres más ricos del planeta no se sumó a un partido con la esperanza de influir en él, sino que creó el suyo, Forza Italia, para defender sus intereses empresariales. De hecho, el 23 de noviembre de 2009, La Repubblica publicó la lista de las dieciocho leyes que favorecieron al imperio comercial de Silvio Berlusconi desde 1994, o que le permitieron escapar a las acciones judiciales. Por su parte, el ministro de Justicia de Costa Rica, Francisco Dall’Anase, ya advierte sobre una etapa posterior. La que verá en ciertos países un Estado, ya no sólo al servicio de los bancos, sino de grupos criminales: “Los carteles de la droga se apoderarán de los partidos políticos, financiarán las campañas electorales, y tomarán luego el control del Ejecutivo” (5).
A propósito, ¿qué impacto tuvo la (nueva) revelación de La Reppublica en el destino electoral de la derecha italiana? A juzgar por su éxito en las elecciones regionales de marzo último, ninguno. Todo sucede pues como si el relajamiento habitual de la moral pública hubiera inmunizado a poblaciones resignadas a la corrupción de la vida política. ¿Por qué indignarse entonces cuando los representantes se preocupan continuamente por satisfacer a los nuevos oligarcas, o por alcanzarlos en la cima de la pirámide de los ingresos? “Los pobres no hacen donaciones públicas”, señalaba con bastante razón el ex candidato republicano a la presidencia John McCain, quien se convirtió en lobbista de la industria financiera.
Un mes después de su partida de la Casa Blanca, William Clinton ganó tanto dinero como en sus cincuenta y tres años de vida. Goldman Sachs le pagó 650.000 dólares por cuatro discursos. Por otro, pronunciado en Francia, cobró 250.000 dólares; esta vez, el que pagó fue el Citigroup. En el último año del mandato de Clinton, el matrimonio había declarado ingresos por 357.000 dólares; entre 2001 y 2007, sumó un total de 109 millones de dólares. Actualmente, la celebridad y los contactos adquiridos a lo largo de una carrera política se canjean sobre todo una vez que ésta carrera ha terminado. Los puestos de administradores en el sector privado o de asesor de bancos reemplazan ventajosamente un mandato popular que acaba de concluir. Y, como gobernar es prever…
Pero el “pantouflage” (6) ya no se explica únicamente por la exigencia de permanecer miembro vitalicio de la oligarquía. La empresa privada, las instituciones financieras internacionales y las organizaciones no gubernamentales conectadas a las multinacionales se convirtieron, a veces más que el Estado, en lugares de poder y de hegemonía intelectual. En Francia, el prestigio de las finanzas así como el deseo de forjarse un futuro dorado desviaron a muchos egresados de la Escuela Nacional de Administración (ENA), de la Escuela Normal Superior (ENS) o de la Escuela Politécnica de su vocación de servidores del bien público. El ex alumno de la ENA y de la ENS y ex primer ministro Alain Juppé confesó haber experimentado una tentación semejante: “Todos hemos estado fascinados, e incluso, perdón, los medios de comunicación. Losgolden boys , ¡era formidable! Esos jóvenes que llegaban a Londres y que estaban allí frente a sus ordenadores y transferían miles de millones de dólares en unos instantes, que ganaban cientos de millones de euros todos los meses, ¡todo el mundo estaba fascinado! (…) No sería del todo sincero si negara que yo mismo cada tanto me decía: ‘caramba, si hubiera hecho eso tal vez hoy estaría en una situación diferente’” (7).
“Ningún arrepentimiento” en cambio para Yves Galland, ex ministro de Comercio francés, convertido en presidente de Boeing France, una empresa competidora de Airbus. Ningún arrepentimiento tampoco para Clara Gaymard, esposa de Hervé Gaymard, ex ministro de Economía, Finanzas e Industria: tras haber sido funcionaria en Bercy (sede del ministerio), y luego embajadora itinerante delegada de la Agencia Francesa de Inversiones Internacionales, se convirtió en presidenta de General Electric France. Conciencia tranquila también para Christine Albanel, que durante tres años ocupó el Ministerio de Cultura y Comunicación. Desde abril de 2010, sigue a cargo de la comunicación… pero de France Télécom.
La mitad de los ex senadores estadounidenses se convierten en lobbistas , a menudo al servicio de las empresas que habían regulado. Lo mismo sucedió con 283 ex miembros de la Administración de Clinton y 310 ex miembros de la Administración de Bush. En Estados Unidos, el volumen de negocios anual del lobbying rondaría los 8.000 millones de dólares. Suma enorme, ¡pero con un rendimiento excepcional! En 2003, por ejemplo, el impuesto sobre las ganancias obtenidas en el extranjero por Citigroup, JP Morgan Chase, Morgan Stanley y Merril Lynch se redujo del 35% al 5,25%. Precio dellobbying : 8,5 millones de dólares. Beneficio fiscal: 2.000 millones de dólares. Nombre de la norma en cuestión: “Ley para la creación de empleos estadounidenses” (8)… “En las sociedades modernas -resume Alain Minc, egresado de la ENA, asesor (a d honorem ) de Sarkozy y (asalariado) de varios grandes empresarios franceses-, se puede servir al interés general en otro lugar que no sea el Estado, como en las empresas” (9). El interés general, todo está ahí.
Esta atracción por las “empresas” (y sus remuneraciones) no ha dejado de hacer estragos en la izquierda. “Una alta burguesía se renovó -explicaba en 2006 François Hollande, entonces primer secretario del Partido Socialista francés-, en momentos en que la izquierda asumía responsabilidades, en 1981. (…) Es el aparato del Estado el que proveyó al capitalismo de sus nuevos dirigentes. (…) Provenientes de una cultura del servicio público, accedieron al estatus de nuevos ricos, dando cátedra a los políticos que los habían designado” (10). Y que fueron tentados a seguirlos.
El mal les parece tanto menor cuanto que a través de los fondos de pensiones, los fondos de inversión, etc., un sector creciente de la población encadenó, a veces sin quererlo, su destino al de las finanzas. Actualmente, es posible defender a los bancos y a la Bolsa fingiendo preocuparse por la viuda sin recursos, por el empleado que compró acciones para mejorar su salario o garantizar su jubilación. En 2004, el ex presidente George W. Bush basó su campaña de reelección en esa “clase de inversores”. The Wall Street Journal explicaba: “Cuanto más accionistas son los electores, más apoyan las políticas económicas liberales asociadas a los republicanos. (…) El 58% de los estadounidenses tiene una inversión directa o indirecta en los mercados financieros, frente al 44% hace seis años. Ahora bien, en todos los niveles de ingresos, los inversores directos son más proclives a declararse republicanos que los no inversores” (11). Se entiende que Bush haya soñado con privatizar las jubilaciones.
“Esclavos de las finanzas desde hace dos décadas, los Gobiernos sólo se volverán contra éstas si los agreden directamente hasta el punto de que les parezca intolerable”, anunciaba el mes pasado el economista Frédéric Lordon (12). El alcance de las medidas que Alemania, Francia, Estados Unidos y el G-20 tomarán contra la especulación en las próximas semanas dirá si la humillación cotidiana que “los mercados” infligen a los Estados, y la cólera popular que aviva el cinismo de los bancos, despiertan en los gobernantes, cansados de ser tratados como lacayos, la poca dignidad que les queda.
Notas:
(1) Vídeo disponible en: www.monde-diplomatique.fr/19172
(2) Serge Halimi, “El dinero”; Behrouz Arefi y Behrouz Farahany, “El imperio económico de los ‘pasdaran’ “; y Ayesha Siddiqa, “Elecciones y negocios militares en Pakistán”, Le Monde diplomatique en español , enero de 2009, marzo de 2010 y enero de 2008 respectivamente.
(3) Esta cita, al igual que las dos siguientes, han sido extraídas de “Guess Who’s Coming for Coffee?”, The Washington Post , National Weekly Edition, 3 de febrero de 1997.
(4) Thomas Ferguson, “Le trésor de guerre du président Clinton”, Le Monde diplomatique , París, agosto de 1996.
(5) Citado por London Review of Books , Londres, 25 de febrero de 2010.
(6) Término que designa en Francia la migración de altos funcionarios de la Administración pública a confortables puestos del sector privado (N. del T.).
(7) “Parlons Net”, radio France Info, París, 27 de marzo de 2009.
(8) Dan Eggen, “Lobbying pays”, The Washington Post , 12 de abril de 2009.
(9) Radio France Inter, París, 14 de abril de 2010.
(10) François Hollande, Devoirs de vérité , Stock, París, 2006, págs. 159-161.
(11) Claudia Deane y Dan Balz, “‘Investor Class’ Gains Political Clout”, The Wall Street Journal Europe , 28 de octubre de 2003.
(12) “La pompe à phynance”, en http://blog.mondediplo.net , 7 de mayo de 2010.

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URL del artículo : http://www.cubadebate.cu/especiales/2010/06/13/el-gobierno-de-los-bancos/

Saturday, June 12, 2010

El caso Cuba y la “imprecisión” de las matemáticas, José Ramón Fabelo Corzo

Entre los muchos y graves problemas que afrontan los poderes instituidos del actual sistema-mundo capitalista, uno de ellos –parece no caber dudas al respecto - es con las matemáticas.

Sólo así parecería explicable que el ayuno voluntario de 2 individuos en Cuba requiera más atención en el Parlamento Europeo, en la Secretaría de Estado de los Estados Unidos y en los grandes medios informáticos que los más de 1000 millones de seres humanos que según la FAO padecen diariamente de hambre involuntaria en el mundo. Igualmente, y si de Cuba se trata, parece haber graves errores de cálculo aritmético cuando la mini-manifestación de un pequeño grupo de mujeres vestidas de blanco, que caben todas en una “guagua” cubana, merece mucho mayor repercusión en los medios internacionales que la mega-marcha multicolor de millones de cubanos que colmaron todas las principales calles de todas las más importantes ciudades del país el pasado 1ro de mayo, en apoyo al socialismo y en contra precisamente de la inflación mediática de hechos que - viéndolos sólo en su mero aspecto cuantitativo - fueran en cualquier otro lugar del mundo estadísticamente despreciables.

Sobra decir que esos mismos medios también minimizaron la enorme prueba de compromiso social que representó la asistencia a las urnas el pasado 25 de abril de 8 207 946 votantes (el 95.86 % del electorado cubano) y que la cantidad de votos válidos alcanzara la cifra de 7 478 760 (el 91.11 % de las boletas), datos nítidamente contrastantes, tanto con la imagen de caos social y crisis política que intenta enchufársele a Cuba, como con el llamado a no votar o a anular boletas que los detractores del proceso revolucionario - con el favor una vez más de los medios internacionales - hicieran previo a las elecciones.

Pero lamentablemente no se trata de una simple incapacidad hacia el cálculo aritmético de los estadistas y periodistas involucrados en esta feroz campaña tergiversadora de la realidad cubana. Si así fuera, la solución sería relativamente simple: humildemente podríamos sugerirles empezar por el uso del método cubano de alfabetización Yo sí puedo, basado precisamente en la asociación de letras y números y gracias al cual ya han podido ser alfabetizadas más de 3 millones de personas de 30 países - otras cifras que volátilmente se les escapan a los medios - . Y podrían continuar después con el método Yo sí puedo seguir, equivalente a la educación primaria.
En fin, si ese fuera el problema, la solución está a la mano. A propósito - y éste podría ser un tema sugerente para tantos periodistas interesados en Cuba - , estos métodos fueron creados en el país caribeño casi 40 años después de que “en casa” fuera erradicado el analfabetismo y cuando hacía ya mucho que el sistema educacional había garantizado la educación primaria gratuita para el 100% de sus niños y niñas. Otro enigma a resolver por la gran prensa sobre el extraño caso cubano.
Retomando el hilo de lo que veníamos exponiendo, no se trata de un ingenuo error de cálculo. El contraste entre lo que los medios ven en Cuba y lo que los propios cubanos viven y perciben de su realidad no es más que la expresión del radical conflicto de intereses entre los poderes instituidos internacionalmente y que en gran parte esos medios representan y las genuinas aspiraciones de la inmensa mayoría del pueblo cubano, mayoría representada en las cifras bien obvias que antes han sido expuestas.
Para nada esas cifras apuntan a una homogeneidad en el pensamiento de los cubanos ni a la asunción conformista del estado de cosas actual en la isla.
El cubano medio es muy crítico con su sistema social, desea y exige cambios. Sólo que estos no son los mismos cambios que le piden a Cuba el Parlamento Europeo y la Secretaria de Estado de los Estados Unidos. La diferencia raigal radica en que estos últimos desean que Cuba abandone su ruta alternativa y reconstruya su realidad social a la imagen y semejanza de ellos, asumiéndose a sí mismo como el modelo deseable para la rebelde isla caribeña.
Pero eso es precisamente lo que menos desea la apabullante mayoría de los cubanos que sale a desfilar por millones el 1ro de mayo en defensa del socialismo, una semana después de haber acudido a votar en igual o mayor cantidad no sólo para que sea electo el candidato de su preferencia, sino porque conoce que con su participación afianza un sistema social y político diferente, alternativo a ese otro que, signado la mayoría de las veces por la apatía y la abstención, pretende imponérsele como el único realmente válido.
Mientras que los cambios que los poderes imperiales promueven presuponen la muerte de la revolución, los cambios que la mayoría de los cubanos busca significan más revolución. Esa es la verdadera raíz del contraste. Se trata de dos direcciones absolutamente opuestas, aunque ambas realmente posibles en las circunstancias actuales.
¿Y cuál de esas posibles direcciones es la realmente deseable? ¿Cuál sería preferible desde el ángulo de los valores humanos que una y otra involucran? Me imagino la respuesta apresurada de esa “gran prensa”. Al atacar a Cuba tanto ha apelado a altisonantes categorías axiológicas como “libertad”, “democracia” y “derechos humanos” que le parecerá obvio que los valores estén de su lado.
Pero no vayas tan rápido, “gran prensa”. Aunque parezca a todas luces imposible, tratemos de pensar juntos lo más objetivamente que podamos las posibles consecuencias de que Cuba tome una u otra dirección.
Comencemos por los cambios que en su mayoría quieren los cubanos. Obviando los muchos matices que acá puede haber y sin pretender un inventario exhaustivo, estos cambios apuntan a:
a) La superación del monopolio estatal sobre los medios de producción en favor de una propiedad social diversa, que incluya multitud de formas cooperativas y que garantice siempre una verdadera relación de dueño de los trabajadores hacia los medios y los resultados de su producción;
b) Un verdadero empoderamiento de las bases sociales con un mínimo aparato burocrático, siempre sometido al control, no de otros burócratas, como ahora muchas veces ocurre, sino de esas mismas bases sociales. Éste sería el verdadero antídoto contra la corrupción y evitaría el peligroso alejamiento de la burocracia de las posiciones socio-clasistas del trabajador;
c) Preservación del ser humano como centro de todo el entramado social, pero no sólo como hombre genérico abstracto u hombre-estadística (reducido muchas veces a ser un número desde que nace hasta que muere en los datos sobre mortalidad infantil, esperanza de vida al nacer, nivel educacional, etc.), sino también y sobre todo como hombre concreto y diverso, con aspiraciones y proyectos de vida propios, no necesariamente homologables con los de los demás.
d) Mayor aprovechamiento en favor de los cambios necesarios de la capacidad crítica que la propia revolución ha creado en las distintas generaciones de revolucionarios, incluidos los jóvenes, de los que dependerá inevitablemente el futuro de la revolución. Superación, por ende, del excesivo paternalismo inter-generacional que, lejos de garantizar continuidad, podría engendrar incomunicación. Asunción, por lo tanto, de cada generación como interlocutora protagónica en la siempre necesaria reelaboración y puesta en práctica del proyecto revolucionario.
Como puede apreciarse, estos cambios no significan para nada la adopción de los patrones sociales que el capitalismo central quiere universalizar y perpetuar a toda costa. Todo lo contrario, significan una profundización en los cambios revolucionarios que el propio proceso cubano ha defendido desde sus orígenes: a) una propiedad que sea de verdad social, b) un poder que sea de verdad popular, c) un ser humano que sea de verdad central, d) una revolución que sea de verdad de todos los revolucionarios.
Sobre la superioridad en término de valores que presupone un proyecto de cambios que preserve la ruta alternativa que Cuba ha escogido remito al lector al excelente artículo de Carlos Fernández Liria titulado “¿Quién cabe en el mundo?”, [3] en el que demuestra de manera contundente, basado en el modelo de Mathis Wackernagel sobre la “huella ecológica” aplicado al estudio de 93 naciones, que Cuba es el único país con un índice de desarrollo humano relativamente alto (superior a 0.8) que al mismo tiempo tiene un desarrollo sostenible y una huella ecológica que de universalizarse a todo el planeta podría garantizar la supervivencia del mismo. El estudio muestra que la universalización de la huella ecológica de Gran Bretaña, por ejemplo, requeriría de 3 planetas Tierra y en el caso de Estados Unidos se necesitarían 5. De nuevo las matemáticas nos ayudan. Por supuesto que es superior un modelo social que garantice la preservación del único planeta Tierra de que disponemos y a la vez el alcance de un alto índice de desarrollo humano. Si el mundo fuera Cuba, la humanidad tendría fundadas esperanzas de sobrevivir a su propia autodestrucción. Y lo mejor de todo: garantizándole una vida digna a cada uno de sus habitantes. Claro que si el mundo fuera la Cuba de hoy, también necesitaría cambios, los mismos que hemos apuntado más arriba. Necesitaría cambios, pero no tantos ni tan radicales como los que de hecho hoy necesita por no ser y ni siquiera parecerse a lo que Cuba es.
Pero, ojo, las dos direcciones de cambio hoy planteadas como posibles para Cuba no son las únicas alternativas. Una tercera es la inmovilidad, el no-cambio. Y no es ésta tampoco una posibilidad abstracta, es también muy real y tiene una fuerza significativa. Tal vez sea esta posición la que más poder real tenga a su favor al interior del país porque es la que mejor responde a los intereses de una burocracia que, como cuasi-clase social, recibe provechos significativos de la actual situación y perdería privilegios con los cambios señalados aquí como necesarios.
Posición muy peligrosa, más seguramente que las campañas internacionales contra Cuba o los shows mediáticos que para espectadores extranjeros monta a cada rato la llamada disidencia interna. Inmovilismo es sinónimo de conservadurismo y el conservadurismo es la antinomia de la revolución.
Si la revolución dejara de cambiar dejaría de ser revolución y perdería el consenso aprobatorio que hoy mantiene. A la larga, el inmovilismo favorecería la dirección de cambios que hoy dice combatir. Hemos de estar alerta. Los cambios fundamentales que el pueblo reclama y que la máxima dirección del país ha reconocido como necesarios habrán de hacerse de manera muy bien pensada, pero también con la celeridad que las circunstancias exigen.
Este texto fue publicado originalmente con el título “Cuba necesita cambios, aunque muchos menos de los necesita el resto del mundo” en la revista argentina Sudestada, No. 89, junio 2010 (versión digital: http://www.revistasudestada.com.ar/web06/article.php3?id_article=695

Friday, June 11, 2010

Las tres dimensiones de la crisis (Parte III). Etapa y contradicciones Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Las tres dimensiones de la crisis (Parte III). Etapa y contradicciones Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)
La crisis actual asume otra escala si su estudio es abordado considerando todo el período neoliberal. En este caso los desajustes coyunturales que provocan los capitales sobre-acumulados, las mercancías sobre-producidas y los bienes intercambiados en forma desproporcional, quedan inscriptos en desequilibrios estructurales más significativos.

Estas contradicciones determinan las causas subyacentes de la crisis, que han sido generadas por las tensiones acumuladas durante dos décadas. Estos desequilibrios se procesan en la esfera de la demanda y en el comportamiento de la tasa de ganancia, en una nueva etapa del capitalismo.
Otro período, otras crisis

Desde la mitad de los años 80 la mundialización neoliberal introdujo cambios significativos en el funcionamiento del sistema, basados en la ofensiva que perpetraron los poderosos contra las conquistas sociales. Este ataque condujo al deterioro de las condiciones de trabajo en los países avanzados y al empobrecimiento de la periferia, en un marco de expansión del capital hacia nuevos sectores (privatizaciones, educación, salud, pensiones) y nuevos territorios (ex países socialistas).

El capitalismo comenzó a operar en un contexto de creciente mundialización comercial, financiera y productiva. Esta mutación fue favorecida por el desenvolvimiento de una revolución informática, que generalizó el uso de las computadoras en la actividad económica, modificando los patrones de fabricación, venta y consumo de los bienes. La misma innovación brindó a los bancos un nuevo soporte para gestionar las finanzas.

Es importante subrayar que estas transformaciones fueron implementadas en un contexto político de repliegue de los sindicatos y reflujo de las ideas anticapitalistas. La ideología neoliberal -propagada por los medios de comunicación que maneja el establishment- alcanzó una inédita difusión. (1)

Otras caracterizaciones del mismo proceso resaltan la centralidad de la ofensiva patronal y distinguen la influencia económica de la globalización del impacto político e ideológico del neoliberalismo. Describen como las grandes corporaciones aprovecharon la existencia de fuertes diferencias internacionales de empleos y salarios, para acrecentar sus lucros. Estas desigualdades fueron utilizadas para introducir nuevas formas de control patronal en el proceso de trabajo, que los empresarios imponen amenazando desplazar sus firmas a otros países. (2)

Este diagnóstico es objetado, a veces, señalando que el nuevo modelo no ha logrado suscitar aumentos significativos de la productividad y es muy vulnerable a las burbujas financieras. Se afirma que la gravitación lograda por las empresas transnacionales está socavada por su desmesurada concentración y por la inestabilidad que genera su absorción de recursos del resto de la economía. Otro cuestionamiento plantea que el neoliberalismo no consiguió impulsar un crecimiento sostenido, por la erosión que introdujo en los mecanismos de regulación estatal. (3)

Pero ninguno de estos planteos desmiente la existencia de un nuevo período. Se debate su grado de consistencia, pero no la vigencia de una etapa diferenciada. Quiénes consideran que el modelo actual es más inestable que su antecesor, no cuestionan la preeminencia que ha logrado.

Estas coincidencias son mucho más importantes que las controversias sobre el grado de coherencia o el tipo de contradicciones que presenta el esquema actual. Cualesquiera sean las evaluaciones sobre su futuro, es evidente que el neoliberalismo ha consumado un cambio sustancial en la dinámica del capitalismo. La aceptación de estas mutaciones permite analizar su correlato en el terreno de la crisis.

Los nuevos desequilibrios presentan una fisonomía diferente a sus equivalentes del siglo XX. Estas convulsiones incluían hipertrofia financiera, pero no los mecanismos de titularización, derivados o apalancamientos creados durante dos décadas de internacionalización de las finanzas, desregulación bancaria y gestión bursátil de las grandes firmas.

Lo mismo ocurre con la sobreproducción de mercancías. A diferencia de la norma anterior, los excedentes actuales presentan un carácter global, resultante de la competencia por abaratar costos localizando plantas en países con bajos salarios y alta explotación de la fuerza de trabajo.

También las desproporcionalidades entre China y Estados Unidos constituyen peculiaridades de un período muy distinto a la etapa clásica de posguerra (1945-73) y a la ruptura de este esquema (1973-82), que anticipó el período en curso (1982- ).¿Cómo se deberían analizar las contradicciones de la nueva etapa?

Enfatizar lo cualitativo

Muchos analistas han tratado de esclarecer los desequilibrios actuales dirimiendo si se ha consumado o no, una nueva onda larga de crecimiento económico. Algunos estiman que este movimiento ascendente se verifica desde los años 90. Presentan como indicios de este curso, las elevadas tasas de crecimiento en las actividades lideradas por las empresas transnacionales, en distintos sectores productivos y zonas geográficas. (4)

La tesis opuesta rechaza este diagnóstico presentando datos de bajo crecimiento en el promedio mundial, junto a evaluaciones políticas de desorden global y falta de liderazgo hegemónico. De esa caracterización deducen la continuidad de una onda descendente, que ya arrastraría más de cuarenta años. (5)

Pero en estos términos el debate se empantana, ya que resulta tan difícil demostrar la reaparición del floreciente período de posguerra, como corroborar la simple continuidad de una etapa declinante. Los signos de la onda ascendente contrastan con la intensidad y reiteración de las crisis coyunturales en las últimas décadas. Pero la tesis opuesta de persistente declive, eterniza esa caída y desconoce el impacto del neoliberalismo en la reestructuración del capital.

La discusión es más conceptual que empírica, ya que no existe un dato universalmente indicativo del perfil que asume un período. Un promedio de crecimiento elevado no tiene la misma validez para fines del siglo XX, que para la mitad de la centuria siguiente o el debut del siglo en curso. Lo mismo rige para las distintas zonas. El incremento del 5% anual del PBI, que se considera elevado para Estados Unidos es muy bajo para China.

Una distinción que hemos introducido entre los conceptos de etapa y fase podría contribuir a esclarecer el problema. Identificamos la primera noción con el funcionamiento diferenciado del sistema y la segunda con el predominio de una tónica de crecimiento o estancamiento económico en el mediano plazo. (6)

En lugar de asociar estrictamente ambos fenómenos con ondas largas, destacamos que la existencia de una nueva etapa no tiene un correlato directo en el crecimiento productivo. Con este criterio puede afirmarse que la era de posguerra ha sido totalmente sustituida, sin dar lugar a otro período general de pujanza económica. Lo importante es la existencia de una dinámica cualitativamente diferenciada y no el predominio de elevados niveles de actividad.

La vigencia de una etapa neoliberal es parcialmente independiente del ritmo de la producción. En las últimas dos décadas la dinámica de la acumulación se alteró en forma sustancial, sin configurar un patrón nítido de evolución del PBI. Se ha creado un contexto muy heterogéneo, con fuertes desigualdades regionales y sectoriales, que mixturan prosperidad y estancamiento. Las formas que adoptan las crisis están esencialmente determinadas por este inédito marco.

Los desequilibrios del período neoliberal difieren de las tensiones que afloraron en los años 60 y 70 con el agotamiento del estado de bienestar. Son contradicciones resultantes de los nuevos problemas y no arrastres de las tensiones precedentes. Quiénes interpretan al estallido del 2008-10, como otro peldaño de una larga turbulencia de cuatro décadas, observan continuidades dónde hubo rupturas. No registran que la crisis del modelo keynesiano fue cerrada con el ascenso neoliberal, que inauguró otro esquema con otros desajustes.

Es importante notar estas singularidades para evitar la simplificadora identificación del neoliberalismo con el estancamiento. El modelo en curso ha generado nuevas turbulencias porque también cobijó el resurgimiento parcial de la acumulación. Si el sistema hubiera languidecido los desajustes presentarían otro tenor.

Las nuevas contradicciones estructurales se procesan en dos esferas: la realización del valor de las mercancías y la valorización del capital. Este impacto implica una afectación simultánea de la demanda y la rentabilidad, a una escala que supera los periódicos sacudones de la coyuntura.

Crisis de realización

Los desequilibrios en la esfera del consumo son claramente perceptibles. Al recortar los salarios, expandir el desempleo y multiplicar la pobreza, el neoliberalismo provocó un deterioro de los ingresos populares, que afectó el poder de compra de los trabajadores. Por esta vía se generaron obstrucciones a la materialización del valor de las mercancías y reaparecieron las dificultades para realizar en los circuitos de venta, la plusvalía que los capitalistas extraen a los asalariados.

Numerosos autores ilustran como se expandido esta contradicción durante el neoliberalismo. Estiman que un modelo de permanente atropello al nivel de vida de las masas, necesariamente desemboca en asfixias de la demanda. Los beneficios que los capitalistas consumaron reduciendo costos han deteriorado del poder de compra. (7)

Otros analistas detallan en qué aspectos este desequilibrio distingue al capitalismo actual de su precedente. Mientras que el modelo fordista incluía significativas compensaciones salariales al incremento de la productividad, el esquema neoliberal se basa en priorizar la competencia por reducir los costos salariales, creando una fuerte brecha entre el incremento de la producción y la capacidad de consumo. (8)

En las últimas dos décadas esta fractura se ha verificado en forma dramática en la miseria del Tercer Mundo y en el flagelo del hambre. En las regiones más expoliadas del planeta, la degradación de los ingresos populares tuvo efectos devastadores. Esta regresión golpea a los subalimentados de África, Asia o América Latina.

El hambre aumentó sin pausa en las últimas dos décadas y en la actualidad afecta a 1.200 millones de personas. El capitalismo neoliberal amputa la fuente básica de subsistencia de una sexta parte de la población mundial. Según estimaciones del FMI solo por efecto de la crisis financiera actual otras 53 millones de personas caerán en la pobreza extrema, provocando la muerte de 1,2 millones de niños. (9)

Pero esta limitación del consumo no ha sido el dato dominante en el resto del mundo, ni la característica central del modelo vigente. Este esquema contrarrestó mediante diversos mecanismos la compresión de la demanda.

En primer lugar incentivó el consumo de las capas altas y medias de los países desarrollados. Los protagonistas de estas adquisiciones no solo fueron sectores enriquecidos con el sufrimiento popular. También hubo importante participación de segmentos adicionales, que desplegaron sofisticadas corrientes de compra de bienes prescindibles.

Este consumismo difiere del consumo de masas que amplió la canasta de los bienes necesarios durante el boom de la posguerra. El nuevo paquete de compras reemplazó las viejas adquisiciones indispensables por un gasto más voluble y adaptado al acortamiento del ciclo de vida de los productos.

La competencia neoliberal reforzó la producción de bienes sujetos a la obsolescencia acelerada de los procesos de fabricación. Con enormes dispendios publicitarios, los consumidores son inducidos a desechar los productos adquiridos antes de su utilización plena. Esta compulsión torna más vulnerable la demanda, que pierde los rasgos de mayor estabilidad que tuvo el consumo fordista.

El nuevo esquema de compras se ha expandido junto al extraordinario incremento de la polarización social (especialmente en Estados Unidos). En lugar asociar el incremento de la demanda con mejoras del ingreso popular, el nivel de compras ahora se encadena al volumen del endeudamiento.

Este nuevo patrón de consumo frecuentemente presenta también un sustento patrimonial. En este caso las compras son inducidas por la riqueza acumulada por las familias bajo la forma de inversiones en bonos o acciones. Los precios de estos papeles son más determinantes del consumo que la evolución del ingreso salarial.

Por esta razón los factores que inciden en la “confianza del consumidor” han quedado tan enlazados al vaivén de los distintos mercados financieros. Las adquisiciones de bienes se expanden junto a los ciclos de apreciación bursátil e inmobiliaria y se retraen en los períodos de pérdidas o pánico financiero. Esta relación explica el gran impacto que ha tenido el reciente estallido financiero sobre la conducta del consumidor norteamericano. (10)

La crisis de realización que generó el neoliberalismo fue contenida con endeudamiento familiar. Este contrapeso permitió mantener el poder adquisitivo, a pesar del estancamiento de los salarios, el aumento del trabajo precario y la extensión del desempleo. Los trabajadores recurrieron al auxilio crediticio y con este flujo de préstamos se frenó la caída potencial del consumo.

Pero como este incremento de los pasivos alcanzó cifras astronómicas, los asalariados han quedado transformados en clientes acosados por deudas. El agobio que generan los vencimientos financieros coexiste con los padecimientos que impone la explotación laboral. Mediante estos mecanismos compensatorios se mantuvo activa la demanda, en un cuadro de contracción de los ingresos populares.

Este esquema de consumo se asienta, además, en una estructura distributiva altamente polarizada a nivel global. El 5% más rico de la población mundial acapara actualmente un volumen de ingresos 114 veces superior al 5% más pobre. Son muy representativos de este mapa los gastos de publicidad, que en un 75% se concentran en 8 países de Norteamérica y Europa (2003). La exigua participación del 80% de los habitantes del planeta en el 14% del consumo privado total, ilustra también esa fractura de la demanda. (11)

Esa brecha es un rasgo central del esquema imperante en las últimas décadas. Mientras que la mundialización generalizó la producción excedentaria de bienes y la sobre-abundancia de capitales, el neoliberalismo ha reforzado las disparidades geográfico-sociales. Esta polarización global profundizó la segmentación del consumo, acentuando la intensidad potencial de los desequilibrios de realización.

Pero estas fracturas fueron también compensadas por distintos caminos. En las últimas décadas se registró una expansión de la demanda, junto a la penetración del capital en los ex “países socialistas” y en las economías intermedias. Por esa vía importantes segmentos de la población saltaron un peldaño en la escalera del consumo, superando su vieja condición de adquirientes de productos básicos. En ciertos países muy poblados (como China e India) se forjó incluso una nueva clase media, que comienza a absorber mercancías de cierta sofisticación.

De la misma forma que la producción de bienes de capital neutralizaba los ciclos de sub-consumo durante el siglo XIX, las nuevas formas de compra han morigerado la fragilidad potencial de la demanda que introdujo el neoliberalismo. Los mecanismos de endeudamiento, financiarización y consumismo cumplen un rol compensatorio, semejante al jugado por los mercados de equipamiento durante el capitalismo naciente. Estos contrapesos han impedido hasta ahora el estallido de los desequilibrios de realización.

Crisis de valorización

El comportamiento de la tasa beneficio constituye otra contradicción estructural del esquema actual. La evolución de esta variable ha sido potencialmente socavada en las últimas décadas por la generalización de nuevas tecnologías, que disminuyen la gravitación porcentual del trabajo vivo, en que se sustenta la generación de la plusvalía apropiada por los capitalistas.

Este proceso reproduce una tendencia intrínseca de la acumulación a deteriorar la tasa de beneficio, a medida que la inversión reduce la proporción del trabajo inmediato incorporado a las mercancías, en comparación al trabajo muerto ya objetivado en fábricas, maquinarias o materias primas. Este curso de la acumulación determina un aumento de la composición orgánica del capital, que a su vez contrae tendencialmente la tasa de ganancia, asentada en la plusvalía confiscada a los asalariados. Varios autores han subrayado este origen de la crisis en desequilibrios de valorización, que el neoliberalismo ha recreado. (12)

Hay tres indicios de este incremento de la composición orgánica del capital durante las últimas décadas. En primer lugar la inversión aumentó en forma muy significativa en las economías asiáticas, que se transformaron en el nuevo taller global de la industria contemporánea. Las altas tasas de explotación alimentadas por los bajos salarios (especialmente de los trabajadores emigrantes de las zonas rurales) situaron el nivel de inversión promedio de China en elevadísimos porcentuales. Este grado de capitalización explica por qué razón afloran con tanta fuerza las situaciones de sobre-capacidad industrial en ese país, cuándo se contrae el comercio mundial. (13)

El mismo incremento de la proporción de maquinarias en relación a la mano de obra se ha verificado, en segundo lugar, en todas las regiones y sectores asociados con la actividad de empresas transnacionales. Estas compañías han liderado el aumento de la productividad, especialmente a través de una intensa informatización del proceso productivo.

Esta revolución tecnológica introdujo crecientes turbulencias y precipitó severas crisis (como el descalabro bursátil de las punto.com a principios de la década). El impacto de la informática sobre la tasa media de productividad de las principales economías ha suscitado fuertes discusiones entre los economistas. Pero cualquiera sea el alcance de esa transformación es indudable que induce una reducción de la plusvalía directamente generada por el trabajo vivo.

El tercer indicio de este proceso es la destrucción de empleos que genera la creciente incorporación de tecnologías capital-intensivas. El virulento incremento de la desocupación es la manifestación visible de este cambio. A medida que se expande la automatización, la pérdida de empleos supera en cada recesión la creación posterior de puestos de trabajo. Con las nuevas tecnologías, la contratación de trabajadores por unidad de capital invertido es invariablemente menor.

En todos los análisis de la desocupación norteamericana se destaca este componente estructural, que determina exigencias crecientes de incrementos del PBI para preservar el ritmo de creación de empleos. Algunas estimaciones destacan que no solo la recesión ha causado el desmoronamiento laboral. También la automatización hizo desaparecer 5,6 millones de puestos de trabajo desde el año 2000 y el crecimiento de la productividad ha bloqueado el ingreso de nuevos asalariados a la actividad corriente de las fábricas. (14)

Los tres procesos en curso de alta inversión externa de empresas transnacionales, revolución informática y desempleo estructural han aumentado la composición orgánica del capital y el consiguiente deterioro porcentual de la tasa de ganancia. Sin embargo, numerosas investigaciones coinciden en subrayar que este nivel de rentabilidad se ha mantenido elevado desde mitad de los años 80. (15)

Otros estudios ilustran cómo esta recomposición ha sido más significativa en las empresas que operan a escala transnacional, en comparación a las firmas que actúan solo a nivel nacional. La tasa de ganancia se elevó y se bifurcó, con márgenes diferenciados en ambos tipos de corporaciones. (16)

Estas evaluaciones indican que la recuperación de la tasa de beneficio que acompaña al neoliberalismo se ha mantenido, a pesar de todos los procesos internos de la acumulación que empujan hacia la caída de esa variable. Tal como ha ocurrido con los desequilibrios de realización, las fuerzas que contrarrestan el deterioro de la valorización del capital han frenado esa declinación. Otra contradicción central de modelo actual continúa gestándose sin llegar a la superficie.

Este contrapeso fue logrado, ante todo, mediante el incremento de la tasa de explotación. Hubo un contundente estancamiento de los salarios impuesto por la flexibilización laboral, la presión del desempleo y la pobreza de amplios segmentos de la población. La esencia del neoliberalismo radica en este atropello y las evidencias de esta agresión son abrumadoras.

El abaratamiento de materias primas ha sido otro factor compensatorio de la caída de la tasa de ganancia, que tuvo una evolución más contradictoria. Durante la mayor parte de la etapa neoliberal esta depreciación fue significativa, pero tendió a revertirse en el último quinquenio.

También ha registrado un comportamiento disímil la desvalorización de capitales obsoletos, que constituye el principal factor de contrapeso a la disminución tendencial de la tasa de beneficio. Bajo el neoliberalismo operó un proceso contrapuesto de socorro estatal a los empresarios en quiebra y reorganización de las firmas menos competitivas. En general, se verificó una importante limpieza de capitales, que dio lugar a depreciaciones de capital constante y a depuraciones de empresas obsoletas.

La secuencia de bancarrotas y fusiones son ilustrativos de esta cirugía. A diferencia del capitalismo clásico, en la época actual el estado interviene directamente en el proceso de depuración de las empresas. Muchas firmas son estatizadas y reorganizadas, antes de ser nuevamente privatizadas. La secuencia de valorización-revalorización del capital se consuma a través de esta mediación estatal. Es muy discutible cuál ha sido la magnitud de este proceso, pero todo indica que ha sido suficiente para preservar la recuperación el lucro empresario durante las últimas dos décadas. (17)

Este ascenso también confirma, que todas las burbujas financieras registradas durante esta etapa se nutrieron de mejoras reales del beneficio patronal. La crisis del 2008-09 ha provocado un desplome de esas ganancias y las pérdidas sufridas por los bancos y las Bolsas anticipan rojos en los balances de las empresas.

Pero este tipo de caídas de corto plazo acompañó hasta ahora a todos los ciclos del período neoliberal, sin afectar la recuperación estructural de rentabilidad. La gran incógnita de la crisis actual es si pondrá fin a esos contrapesos. La respuesta a este interrogante requiere evaluar distintos escenarios.

Ver también:
- Las tres dimensiones de la crisis (Parte II). Coyuntura político-social
- Las tres dimensiones de la crisis (Introducción y Parte I)

Notas:
1) Hemos expuesto este enfoque en: Katz Claudio, “Capitalismo contemporáneo: etapa, fase y crisis”. Ensayos de Economía, Facultad de Ciencias Humanas y Económicas, vol 13, n 22, septiembre 2003, Medellín.
2) Mc Donough Terence, “Social structures of accumulation theory: the state of art”, Review of Radical Political Economics, vol 40, n 2, spring 2008. Mc Donough Terrence, “What does long wave theory have to contribute to the debate on globalization”?, Review of Radical Political Economics, vol 35, n 3, summer 2003.
3) La primera objection es de O´ Hara y la segunda de Kotz. O´Hara Phillip, “A new financial social structure of accumulation in the US for long wave upswing?”, Review of radical political economy, vol 34, n 3, summer 2002. O´Hara Phillip, “A new transnational corporate social structure of accumulation for long wave upswing in the world economy?”, Review of Radical Political Economics, vol 36, n 3, summer 2004. Kotz David, “Neoliberalism and the Social Structure of Accumulation”, Review of Radical Political Economics, vol 35, n 3, summer 2003.
4) Martins Carlos Eduardo, “Los impasses de la hegemonía de Estados Unidos”, Crisis de hegemonía de Estados Unidos, CLACSO Siglo XXI 2007. Dos Santos Theotonio. “El renacimiento del desarrollo”. OIKOS, n 1, año 9, 1er semestre 2005.
5) Wallerstein Immanuel Capitalismo histórico y movimientos anti-sistémicos: un análisis de sistemas -mundo, 2004, Akal, Madrid, (cap 28).
6) Katz, “Capitalismo contemporáneo” (obra citada).
7) Esta tesis postulan: Wolfson Martin, “Neoliberalism and the social structure of Accumulation”, Review of Radical Political Economics, vol 35, n 3, summer 2003. Kotz David, “Contradictions of economic growth in the neoliberal era”, Review of Radical Political Economics, vol 40, n 2, spring 2008.
8) Navarro Vicenc, “Las causas de la crisis mundial actual”, Sistema Digital, 3-1-2010 www.redescristianas.net
9) La Nación, 24-4-10.
10) Esta relación es analizada por: Johsua Isaac, “Capitalism: fin d´epoque?”, Contretemps, n 1, 1 er trimestre 2009, Paris.
11) Migone Andrea, “Hedonistic consumerism”, Review of Radical Political Economics, vol 39, n 2, spring 2007.
12) Explicaciones con este fundamento en: Carchedi Guglielmo, “The return from the grave, or Marx and the present crisis”, 7-7-09, www.isj.org.uk. Harman Chris, “The slump of the 1930, and the crisis today”, International Socialism n 121, London, January 2009.
13) Hart-Landsberg Martín, “China, capitalist accumulation and the world crisis”, XII International Conference of Economist on Globalization, La Havana, march 2010.
14) Aversa Jeanine, “Por qué es tan difícil reducir el desempleo”, Clarín, 2-2-10. Goodman Peter, “La pesadilla americana de vivir sin trabajo por años”, New York Times-Clarín, 22-2-10.
15) Estimaciones contundentes de esa recuperación presentan por ejemplo, Moseley Fred, “The U.S. economic crisis, causes and solutions”, International Socialist Review, March-April 2009. Valle Baeza, “Una explicación de la gravedad de la actual crisis estadounidense, XI Encuentro Internacional sobre Globalización y problemas del Desarrollo, La Habana, 2-6 marzo 2009. Husson Michel, “Le dogmatisme n’est pas un marxisme”, www NPA 2009.org
16) Los datos de este proceso son presentados por Caputo Orlando, “La crisis actual de la economía mundial: una nueva interpretación teórica e histórica”, XI Encuentro Internacional sobre Globalización y problemas del Desarrollo, La Habana, 2-6 marzo 2009.
17) Ver: Post Charlie, “Crisis theory”, Solidarity, New York, October 19, 2008.

Claudio Katz es economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

Oliver Stone reitera su admiración por Hugo Chávez

Oliver Stone reitera su admiración por Hugo Chávez
Publicado el 10 Junio 2010 en Noticias

El cineasta Oliver Stone y el Presidente de Venezuela Hugo Chávez. Foto de archivo
El cineasta Oliver Stone reiteró su admiración por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a quien ve como un gobernante carismático y preocupado por su pueblo.
“Me gusta mucho Chávez, le admiro como persona”, dijo Stone en el programa de entrevistas de Larry King, en la CNN, a donde acudió para hablar de su nueva película, “Al sur de la frontera”, un documental que compara la visión de los medios estadounidenses sobre los Gobiernos de izquierdas de Latinoamérica, con lo que él mismo observa sobre el terreno.
El filme incluye entrevistas con los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Cristina Fernández (Argentina), Hugo Chávez (Venezuela), Evo Morales (Bolivia), Fernando Lugo (Paraguay), Rafael Correa (Ecuador) y Raúl Castro (Cuba).
La película, el cuarto documental que elabora el cineasta, “habla de personas que están demonizadas por los medios en EE.UU., y quería saber cómo son”, dijo en el programa.
Oliver Stone aseguró que no ve a Chávez como un “dictador”, sino como un gobernante que se preocupa por su pueblo y que tiene una gran aceptación popular.
“Ha sido elegido tres veces como presidente, la última por una mayoría del 65 por ciento en 2006, y se enfrentará a una cuarta en setiembre que, de nuevo, contará con observadores internacionales”, explicó el director de películas como “Platoon” (1986) y “Born on the Fourth of July” (1989), ambas galardonas con un Óscar a la mejor dirección.
Stone defendió también que en Venezuela existe libertad de expresión, si bien reconoció que Chávez se molesta cuando los medios de la oposición piden el derrocamiento del Gobierno.
“Ni siquiera aquí (en Estados Unidos) se puede pedir eso”, dijo el director, quien aseguró que el 90 por ciento de los medios de la oposición en Venezuela están controlados por unas pocas familias.
En el film, Chávez acusa al Gobierno de George W. Bush de haber querido controlar el petróleo venezolano y de estar detrás del golpe de Estado que tuvo lugar en 2002 y que le apartó momentáneamente del poder.
Al respecto, Stone explicó que Venezuela es la tercera potencia petrolera del mundo, y denunció que EE.UU., más que querer el control sobre el país, “quiere el control de toda la región”.
“No queremos un mundo multipolar, queremos un mundo con una sola potencia, EE.UU.”, apuntó.
Aseguró además que ésta es la primera ocasión en la historia en que varios países, como Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador y Brasil, están “llevando a cabo en paralelo reformas importantes”, y eso molesta a Washington.
Pese a su admiración por los mandatarios de estos países, Stone indicó que “un 20 por ciento del documental son críticas hacia estos Gobiernos”.
El cineasta avanzó también que está preparando el quinto documental de su carrera, de unas diez horas de duración, sobre la historia del último siglo en EE.UU..
(Con información de EFE)
URL del artículo : http://www.cubadebate.cu/noticias/2010/06/10/oliver-stone-reitera-su-admiracion-por-hugo-chavez/

Thursday, June 10, 2010

VENEZUELA EN LATINOAMÉRICA ¿retroceso, estancamiento o progreso? Madrid, junio de 2010 Pedro Serrano

Madrid, junio de 2010

En Europa y en España, Venezuela es un país que está de actualidad. Cada cierto tiempo los medios de comunicación del viejo continente y sus analistas nos dan a conocer acontecimientos y evaluaciones (casi siempre negativos) de ese precioso país latinoamericano. En parte, por que en Venezuela se pretende llevar a cabo un peculiar socialismo contrario al neoliberalismo europeo; asimismo, por las discrepancias y tensiones de los dirigentes bolivarianos con el poder hegemónico de Estados Unidos. Desde la perspectiva de la justicia social habrá que tener en cuenta, entre otros, tres aspectos:
1º. EL MARCO. Proceso de la Izquierda Latinoamericana. Que implica la independencia respecto a Estados Unidos. Lógicamente la Unión Europea, por sus intereses geopolíticos y comerciales apoya siempre a Norteamérica en sus estrategias expansionistas, al mismo tiempo que beneficia a las multinacionales de ambos lados del Atlántico y a las respectivas oligarquías de aquellas naciones. Ello en nada favorece al progreso de los pueblos europeos y, sin embargo, causa enormes perjuicios a los pueblos latinos. Pero desde hace unos años, por la vía democrática ha irrumpido una diversidad de partidos socialistas que están impulsando una política de justicia social. Los que más están destacando son, al parecer, Venezuela, Bolivia y Ecuador. Por ello, estos tres países son los más combatidos por las fuerzas capitalistas a nivel militar, político y económico, tanto desde fuera como desde dentro. Hay otros países latinos que impulsan una vía media o mixta entre el socialismo autónomo y el capitalismo dependiente, como pudiera ser Brasil, Uruguay, Paraguay. Chile lo intentó con Bachelet. Por primera vez en la historia, en América Latina ya existe una serie de instituciones sin que sean controladas por Estados Unidos, tales como, ALBA, Mercosur, Petrocaribe, Banco del Sur y otras. Al mismo tiempo, avanzan movimientos populares en otros países de ese continente.
2º. EL PROYECTO. Revolución Bolivariana Venezolana. Las derechas han estado gobernando desde la independencia de España. A pesar de las riquezas existentes junto con el petróleo, han mantenido al pueblo venezolano en la miseria, mientras la oligarquía, con el apoyo de ciertas clases medias, se ha estado injustamente enriqueciendo con la corrupción, la explotación, el narcotráfico y la dependencia respecto a Estados Unidos y las multinacionales. Estimo que este proyecto de la izquierda venezolana, aún con sus defectos y debilidades, merece la solidaridad de las fuerzas progresistas europeas, si se quiere hacer una América Latina y un mundo nuevo.
3º. EL PRESIDENTE. Desde la más “fina y acomodada” cultura europea, se ve a Chávez como demagogo, radical, inoportuno y hasta impertinente, de ello se encargan los grandes medios oficiales europeos. Sin embargo, no lo ven así las masas de empobrecidos venezolanos que le dan su voto constantemente. Pues en gran parte, gracias a la combatividad de Chávez, se ha conseguido frenar en Venezuela a la voraz oligarquía y a las multinacionales encargadas de saquear al país, al mismo tiempo que se bloqueaban a las fuerzas de seguridad (Pentágono, CIA, etc.) de Estados Unidos. Por otro lado, Chávez sigue siendo una figura clave en el equipo gobernante y en el movimiento revolucionario de aquel país, para hacer progresar los beneficios sociales a la clase trabajadora, tales como: educación, salud, retribuciones, reforma agraria, subsidios, ayudas, etc. (Es el comienzo del Estado de Bienestar). Además, mientras que en Europa retrocede la izquierda, Chávez es un entusiasta promotor para hacer avanzar a la izquierda en Latinoamérica, así como frenar las ambiciones imperiales de Estados Unidos.
Debemos tener en cuenta que Norteamérica, al considerar a América Latina como su “patio trasero”, ha invadido más de 185 veces a los pueblos latinos, desde 1800 a 2008 (Web Rebelión). Luego no se puede analizar la problemática de dominación imperial lo mismo en Europa (que algo beneficia) con América Latina (que históricamente sólo han obtenido perjuicios y subdesarrollo). Además, el Pentágono y la CIA ya han intentado dar un golpe de Estado en Venezuela y otro en Bolivia, sin conseguirlo. Los hondureños han tenido peor suerte, sin embargo, pues el pueblo sigue padeciendo el golpe y la represión orquestada por Estados Unidos, el ejército, las multinacionales que operan en ese país y la oligarquía hondureña, unidos a los poderes legislativo y judicial. Atacaron al eslabón más débil para frenar el avance bolivariano y socialista tanto en Venezuela como en toda Latinoamérica y el Caribe.
Evidente pues, a pesar de la mala prensa que tiene Chávez en Europa y en España, hay que solidarizarse con la izquierda latinoamericana y venezolana, en donde sus dirigentes están mostrando eficacia en hacer avanzar el socialismo. Chávez, aunque a algunos progresistas europeos no les guste el estilo personal del presidente (un aspecto secundario), es decisivo en el proyecto de liberación. Para la realización del bien común, la política es el arte de lo posible. Ello no significa que abandonemos la crítica constructiva a los proyectos de los distintos países y a sus dirigentes, pues así contribuiremos a mejorar la eficacia del proyecto socialista de Latinoamérica y evitar sus desviaciones.

Conjura contra los Cinco


Conjura contra los Cinco
Andrés Gómez, director de Areítodigital
(Foto © Virgilio PONCE)
10 de junio de 2010
Miami.- El pasado 2 de junio el Comité Nacional de Estados Unidos por la Liberación de los Cinco tuvo una importante conferencia de prensa en el National Press Club de Washington D.C. en la cual dejó saber a través de Gloria la Riva, su Coordinadora Nacional, sobre una demanda del Comité Nacional puesta contra la Broadcasting Board of Governors (BBG), entidad autónoma del gobierno federal responsable de todas las trasmisiones del gobierno de Estados Unidos o financiadas por ese gobierno.
El Comité Nacional también hizo público los nombres y los pagos hechos por la BBG a un número de periodistas en Miami, antes y durante el juicio celebrado a los Cinco en esta ciudad entre noviembre de 2000 a junio de 2001. Así mismo el Comité Nacional informó sobre el comienzo de una campaña internacional exigiéndole al Fiscal General de Estados Unidos, Eric Holder, basado en la cuestión de estos pagos, que haga justicia dándole la inmediata libertad a los Cinco: Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René.
Mara Verheyden- Hilliard, presente en la conferencia de prensa, cofundadora del Partnership for Civil Justice Fund, una asociación de abogados con fines no lucrativos, anunció que la demanda puesta contra la BBG ocurrió al esta entidad negarse a entregarle al Comité Nacional, como la ley requiere, información requerida por éste sobre pagos hechos por la BBG, entre los años 1996 a 1999, a periodistas que tratan cuestiones relacionadas con Cuba.
Esta información demostraría que la BBG y la Oficina de Trasmisiones a Cuba (Office of Cuba Broadcasting) –la cual es parte de la BBG y dirige las trasmisiones de Radio Marti y TV Marti, cuyo objetivo es subvertir el orden constitucional en Cuba-, al hacer estos pagos violaron la ley federal –específicamente la Ley Smith-Mundt de 1948- que prohibe a la BBG de utilizar propaganda originada o financiada por el gobierno federal dentro de las fronteras de EE.UU.
Según, Heidi Boghosian, Directora Ejecutiva del National Lawyers Guild (Gremio Nacional de Abogados), también presente en la conferencia de prensa, “el pago a estos periodistas sugiere la existencia de un plan para subvertir los procedimientos judiciales e inclinar la decisión del jurado hacia veredictos de culpabilidad”. Este hecho hace al gobierno federal – representado en el juicio por la fiscalía- culpable del delito de manipulación del jurado aún antes del comienzo del juicio. Violando así el precepto constitucional garantizando un juicio imparcial a todo acusado enmarcado en la VI Enmienda.
El Panel del Tribunal de Apelaciones del Onceno Circuito que en agosto de 2005 unánimemente invalidó el juicio a los Cinco y ordenó la celebración de un nuevo juicio, se basó para así hacerlo en lo que calificó como “una gran publicidad perjudicial y sediciosa previa y durante el juicio que saturó a la comunidad de tal manera que resultó prácticamente imposible tener un juicio justo”.
La investigación realizada por el Comité Nacional, hecha pública en la conferencia de prensa, demuestra los pagos hechos por la BBG a varios periodistas de Miami, por supuestos trabajos realizados por éstos para Radio Marti y TV Marti, durante la detención de los Cinco y el transcurso de su juicio. Entre estos periodistas se encuentran: Pablo Alfonso –trabajaba para El Nuevo Herald- y recibió $58,600; Wilfredo Cancio Isla –trabajaba para El Nuevo Herald- y recibió $4,725; Enrique Encinosa –trabaja para Radio Mambí- y recibió $5,200; y Ariel Remos -trabajaba para Diario Las Américas- y también recibió $4,725.
Estos son sólo los pagos recibidos por estos dignos profesionales durante la detención y el transcurso del juicio de los Cinco. Además, entre 1999 y 2007 la BBG pagó a Pablo Alfonso un total de $252,325; entre 1999 y 2006, ésta le pagó a Wilfredo Cancio Isla $21,800; en el mismo periodo la BBG el pagó a Ariel Remos $24,350; y a Enrique Encinosa entre 1999 y 2003 la BBG le pagó $10,410.
Cuanto se saturó a la comunidad con esta propaganda en parte lo demuestra la investigación llevada a cabo por el Comité Nacional, así como la realizada por nuestro compañero y colega Salvador Capote. En su valioso artículo de octubre 2009, “Los Cinco y la propaganda encubierta”, Capote mantiene: “…en los órganos de prensa de Miami en el periodo que va desde el 27 de noviembre del año 2000 hasta el 8 de junio de 2001, que corresponde al tiempo transcurrido desde el inicio del proceso judicial contra los Cinco hasta que fueron considerados culpables por el jurado, aunque parezca increíble, en esos 194 días, El Nuevo Herald publicó 806 artículos que podían influir negativamente en el proceso judicial, sin contar cientos de despachos de agencias noticias seleccionadas (EFE, Reuters, France Press, y Associated Press) cargados igualmente de informaciones tendenciosas contra Cuba y contra los Cinco.
En ese mismo intervalo The Miami Herald publicó 305 artículos con las mismas características, sin contar igualmente con numerosos despachos de agencias noticiosas, pero casi exclusivamente de la Associated Press.
En total, sólo en estos dos periódicos, durante esos 194 días, se publicaron 1,111 artículos, un promedio de más de cinco por día, lo cual puede dar una idea de la sobresaturación mediática a que estuvo sometida Miami en temas relacionados con los Cinco.” //
*Andrés Gómez periodista cubano, residente en Miami.

El último asesinato de un periodista en Cuba: ¿de donde vino la orden? Por Jean-Guy Allard






El último asesinato de un periodista en Cuba: ¿de donde vino la orden? Por Jean-Guy Allard
El “Cabo No. 24″ de la policía de Batista en La Habana, Orlando “Gallo Ronco” Marrero, ultimó a Carlos Bastidas en una operación coordinada por Pilar García bajo orientación del coronel Orlando Piedra, hombre de confianza de Batista, jefe del temible Buró de Investigaciones y principal interlocutor del FBI norteamericano en la Isla.

De nacionalidad ecuatoriana, el joven periodista Carlos Bastidas, ya con 21 años había trabajado con la agencia norteamericana Associated Press, y cubierto sucesivamente los sucesos de Hungría de 1956 y el derrumbe de las dictaduras de Rojas Pinilla en Colombia y Pérez Jiménez en Venezuela.

La investigadora y periodista Aleida Godínez Soler reporta cómo, poco antes de viajar a Cuba, “conoció en Caracas al periodista argentino Jorge Ricardo Masetti” y como “los dos caen presos”. Fue el propio Masetti que logra alertar al Embajador ecuatoriano que “acude personalmente a sacar a Bastidas de la cárcel, donde permaneció más de 30 días”.

Unas semanas màs tarde, Bastidas se reunirá de nuevo con Masetti en Cuba, en territorio liberado de la Sierra Maestra donde se identificará como Atahualpa Recio - el inca rebelde - cuando colabora con la emisora de la guerrilla.
Se quedó varias semanas con las tropas revolucionarias y logró entrevistarse con su líder Fidel Castro, cuyos conceptos visionarios sobre el futuro de Cuba y de América descubría siempre con gran admiración.

Cuenta su biógrafo Juan Marrero (Andanzas de Atahualpa Recio, Pablo de la Torriente 2008) cómo Bastidas regresó a la capital cubana el domingo 11 de mayo, visitó el Colegio Provincial de Periodistas, acudió a la Embajada de Ecuador y se alojó en el Hotel Pasaje, en Centro Habana, con el propósito de seguir luego hacia Estados Unidos, después de un último contacto con miembros del Movimiento 26 de Julio.

Los hechos posteriores llevan a sospechar que Bastidas - que al salir de Venezuela intentó viajar a República Dominicana donde se le negó la entrada - se encontraba en la mira de la policía de Batista, en estrecho contacto con la inteligencia norteamericana, tal vez desde el mismo momento de su entrada al país.

Ese fatídico martes 13 de mayo de 1958, Bastidas se dirige al bar Cachet, calle Prado, entre las calles Neptuno y Virtudes, con el joven Luís Gómez Balado, hijo de la propietaria del hotel donde se alberga.

Reporteros de Radio Reloj contarán más tarde que monitoreaban la radio de la policía, como de costumbre, cuando oyeron un intercambio que confirma el nivel de atención del cual era objeto el periodista extranjero.

La comunicación radio se desarrolló entre el carro de patrulla número 35 del General Pilar García, connotado asesino del régimen, y el vehiculo del Cabo número 24, “Gallo Ronco” Marrero.

El matón señalaba entonces a su jefe que “el hombre (Bastidas) está en el bar Cachet”. En términos convenidos, recibió la orden de ejecutar al “sospechoso”.

Marrero entró entonces al bar Cachet, se acercó a Bastidas y empezó a ofenderlo. Sorprendido por esta agresión verbal, el joven periodista iba a replicar cuando el matón le entró a golpes.

Bastidas cayó al suelo.

Marrero sacó entonces su pistola y le disparó tres tiros en la cabeza antes de salir del lugar tal como había entrado, dejando a los presentes paralizados de miedo.

Poco después, los reporteros de Radio Reloj oyeron a “Gallo Ronco”, con su voz característica - “Misión cumplida”, anunció fríamente el matón a su jefe.

“Era lógico que Piedra iba a proteger a Marrero”

Luego de este asesinato del joven periodista extranjero, de las protestas de su familia y de la representación diplomática ecuatoriana como de la comunidad del periodismo en La Habana y en el exterior, además de las repercusiones en la prensa internacional, el régimen presentó, unos días después, su versión distorsionada del crimen.

El cabo Orlando Marrero fue formalmente inculpado ante un tribunal militar.
“Hubo una farsa de juicio militar donde se estableció que el asesino cumplía órdenes de Pilar García, uno de los más sanguinarios jefes militares de la tiranía”, reporta Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno, quién investigo las circunstancias del caso.

La estratagema funcionó como estaba previsto. “Gallo Ronco” fue absuelto de toda sospecha.

Detrás de la farsa judicial, se encontraba el Coronel Orlando Piedra Negueruela.
“Se supo de la muerte de Bastidas pero generalmente de estos asesinatos, ni se hablaba. La prensa era completamente controlada. Por cierto, era lógico que Orlando Piedra iba a proteger a este Marrero…”, recuerda Alberto Zúñiga, un combatiente revolucionario que tuvo que sufrir en carne propia los abusos de tales personajes.

“Yo oí hablar de este Gallo Ronco”, cuenta. “Había mucho sicarios como él. Cada jefe tenía su cuadrilla de asesinos. Jefes como Pilar García, Esteban Ventura, Lutgardo Martín Pérez, Conrado Carratelá. Pero casi todos estos asesinos tenían que ver con el Buró de Piedra”.

Es que desde el 10 de marzo de 1952, cuando entra con Batista escoltado por una docena de perseguidoras de la policía de La Habana, al campamento de Columbia, Piedra no dejó de acumular puestos estratégicos en el aparato represivo de la dictadura.

Batista lo designa sucesivamente Jefe del Buró de Investigaciones - “una suerte de FBI nacional con poderes ilimitados”, dice Zúñiga - y del Servicio Secreto del Palacio Presidencial.

Piedra convertirá en campo de tortura al antiguo cartel del Quinto Distrito Militar, con alambradas electrificadas que daban al lugar el aspecto siniestro de los campos nazis. En las oscuras celdas de esa instalación, fueron mutilados hasta la muerte decenas de jóvenes revolucionarios - a menudo bajo los ojos del propio Piedra quién “disfrutaba”. Según testimonios, le daba placer presenciar las sesiones de torturas realizadas por sus esbirros.

En entrevista en su domicilio del Vedado, Zúñiga precisa como “el Buró de Investigaciones mantenía estrechas relaciones con el FBI”. Constantemente este departamento de la policía de la dictadura intercambiaba informaciones y oficiales norteamericanos se aparecían regularmente para “consultas” en estas oficinas de la policía batistiana.

De hecho, la CIA y el FBI penetraban todo el aparato policiaco de Batista, donde los más importantes jefes procedían de las fuerzas armadas, cuyos oficiales de mayor rango desfilaban por la tristemente célebre Escuela de las Américas, la academia militar del terror por cuyas aulas pasarón miles de dictadores, torturadores y asesinos de América Latina.

Con el escandaloso poder demostrado por los sucesivos embajadores norteamericanos y la omnipresencia activa en todas las esferas de la vida nacional, Piedra manejaba los órganos de la represión a nivel del país en constante consulta con sus “colegas” del Norte.

En estos años, el Buró de Investigaciones de Piedra tuvo a Mariano Faget Díaz de Segundo Jefe. Zúñiga, el viejo combatiente, señala cómo “un día, estando yo preso, después que me torturó a golpes, (Faget) buscaba cómo captarme. De repente me lanzó: “Mira, yo soy coronel del FBI”. Entonces sacó de su bolsillo una placa y un carné de la policía federal norteamericana y me aseguró que se encontraba “aquí en Cuba porque hay oficiales que son débiles y pueden ser captados por el comunismo internacional”.

“Faget me anunció que pronto vendría el vicepresidente norteamericano Richard Nixon, que se crearía un Buró de Represión de Actividades Comunistas (BRAC) y que sería nombrado jefe de este cuerpo de policía”, lo que efectivamente ocurrió meses más tarde.

Conspirando con los asesinos de Kennedy

Refugiado en Miami, después de una breve estancia en la Republica Dominicana de Trujillo con Batista (al cual seguirá fiel hasta su muerte), Piedra se integrará a la Operación 40 organizada por la CIA paralelamente a la frustrada invasión de Playa Girón, con vista a realizar una masacre sistemática de los “castristas” en la Isla.

En su libro 1963: El Complot (Ocean Press), el ex jefe de la inteligencia cubana, el general retirado Fabián Escalante, señaló cómo Luis Posada Carriles y Guillermo Novo Sampoll, ahora ambos en Miami, así como Orlando Bosch, liberado el 20 de julio de 1990 por el presidente George Bush, aparecen en la lista establecida en Cuba de los sospechosos en el complot para asesinar al presidente norteamericano John F. Kennedy,

Escalante describió cómo en este mismo periodo, se reúnen con Orlando Piedra otros elementos terroristas vinculados a la CIA como Frank Sturgis, Howard Hunt, ‘Tony’ Cuesta, Eladio del Valle, Joaquín Sanjenis, Manuel Artime, Antonio Veciana.

El nombre de Piedra aparecerá en una libreta ocupada a Lee Harvey Oswald, responsabilizado por el FBI del asesinato de Kennedy. Por cierto, el interrogatorio del sospechoso cubano por la policía federal no dio resultado alguno.

Durante todos sus años como jefe de los servicios más estratégicos de la policía secreta batistiana, es él quien coordina personalmente las operaciones de monitoreo de las actividades revolucionarias en el exterior del país. Y lo hace en constante coordinación con la CIA y el FBI.

Cuando Fidel y sus hombres se encuentren en México, Piedra atiende personalmente la operación policíaca que vigila sus movimientos preparando la expedición del Granma, siempre con la cooperación de la inteligencia norteamericana.

¿De dónde vino la orden de asesinar a Carlos Bastidas en las últimas horas de su estancia en la Isla? Por qué se asumió en Cuba esta responsabilidad, a pesar de las repercusiones internacionales previsibles de tal crimen, cuando el joven reportero iba a abandonar la Isla? ¿A que intereses respondía primeramente la eliminación de un reportero conocido por su perspicacia y honestidad pero también por su simpatía activa hacia conocidos revolucionarios del continente?

¿Podía ser el crimen la iniciativa propia de un alto oficial de la policía batistiana o se hizo a sugerencia de quienes mantenían a Bastidas en su fichero latinoamericano? Después de Caracas y Santo Domingo, ¿no era La Habana el lugar idóneo para deshacerse de este periodista que molestaba, si se podía contar con la siempre buena disposición de Piedra y su aparato de muerte?

¡Cuántos secretos quedan escondidos en los archivos más secretos de los “servicios” imperiales que no se logran desclasificar, más de medio siglo después de los hechos!
En una interesante nota publicada con motivo del 50 aniversario del crimen contra el periodista y mártir ecuatoriano, el colega chileno Carmona, después de recordar los hechos, concluyó: “Carlos Bastidas Arguelle fue el último periodista asesinado en Cuba, pero su muerte nunca fue condenada por Reporteros Sin Fronteras y la Sociedad Interamericana de Prensa, como tampoco ocurre con la desaparición, torturas y asesinatos de casi un millar de periodistas latinoamericanos durante las últimas cuatro décadas”.

Bajo protección del Imperio

A pesar de las reclamaciones realizadas por el Gobierno cubano ante la Embajada estadounidense luego de la fuga de Orlando Piedra, Pilar García y Orlando Marrero Suarez y cientos de sus semejantes, todos recibieron refugio y protección de parte del Gobierno norteamericano.

El “Cabo No. 24″, Orlando J.E. Marrero Suarez alias “Gallo Ronco”, el ejecutor de Carlos Bastidas Argüello, el último periodista asesinado en Cuba, recibió refugio y protección del Gobierno norteamericano hasta su muerte en Miami, el 16 de mayo del 2004, con 85 años de edad.

Sicario de la cuadrilla personal de Pilar García, abandonó la Isla con destino a Miami, Estados Unidos, el día primero de enero de 1959, al derrumbarse el régimen dictatorial de Fulgencio Batista.

Días después fue señalado como “prófugo” por las autoridades revolucionarias al no aparecerse ante las nuevas autoridades, como fue ordenado a los oficiales batistianos.
En el momento de su muerte, el asesino residía en una casa de la 25th Street, en Miami. Contactados, miembros de su familia se negaron a contestar preguntas.

En cuanto a Pilar Garcia, murió en octubre de 1960 de un ataque del corazón, con 62 años de edad. Su familia se abstuvo de anunciar públicamente el fallecimiento.

La muerte de Orlando Piedra es, por lo menos, enigmática.
El 21 de junio de1999, un cable de UPI señalaba cómo desde el día anterior, la policía de Miami investigaba en qué circunstancias Orlando Piedra, entonces con 81 años de edad, se había caído de su cama mientras se encontraba ingresado en el Waterford Convalescent Center, en Hialeah Gardens.

Piedra fue entonces llevado al Hospital General Palmetto con fracturas en la nariz y huesos de la cara, y laceraciones. Miembros del personal médico aseguraban que sus heridas habían sido causadas por golpes, mientras su esposa atribuyó el incidente a una posible venganza, al recordar el pasado de su marido.

Orlando Eleno Piedra Negueruela, ex jefe del criminal aparato de represión de Fulgencio Batista, responsable de la tortura y de la muerte de cientos de jóvenes combatientes revolucionarios, murió el 12 de julio. Su deceso fue anunciado una semana más tarde, en 10 líneas, por la prensa local. No hubo seguimiento a la investigación.
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