¿Quiénes somos? Somos un grupo de revolucionarios invencibles, que no nos rendiremos jamás, que lucharemos en todos los frentes, incluso en el de las ideas.

Sunday, July 25, 2010

Andrés Gómez


15 de julio de 2010
Miami.- El reciente intercambio de prisioneros entre Estados Unidos y Rusia proyecta a un primer plano lo que con certeza sea la solución del caso de nuestros Cinco hermanos: Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René.
El gobierno de Estados Unidos nunca ha probado ante sus tribunales la acusación virtual de espionaje en contra de ellos. Ni siquiera ha podido cabalmente probar la de conspiración para cometer espionaje y mucho menos el cargo contra Gerardo de conspiración para cometer asesinato, por el cual cumple cadena perpetua. A pesar de esta terrible verdad los Cinco fueron condenados a insólitas y desmesuradas condenas que nada tienen que ver con la justicia y todo con la revancha y la tortura. Este próximo septiembre cumplirán doce años en presidio.
Según los análisis generalmente aceptados el gobierno de Estados Unidos propició ese intercambio de prisioneros con el propósito de demostrar al gobierno ruso su mejor voluntad de facilitar un mejor desarrollo de sus relaciones bilaterales.
Como se sabe, enviados a Rusia fueron un número de supuestos espías, a los que las autoridades nunca acusaron de tales y los que finalmente aceptaron declararse culpables del cargo de “conspiración para no declararse agente de un gobierno extranjero”, y de Rusia fueron enviados a Estados Unidos cuatro individuos, encarcelados hacía varios años, por haber sido encontrados culpables en tribunales rusos por el delito de espionaje a favor de Estados Unidos.
En septiembre de 1998 la Administración de Clinton ordenó el arresto de los Cinco en Miami; esta fue una decisión política en contra de Cuba. Desde entonces las dos Administraciones posteriores, al acoso de ese propósito político, por todos los medios posibles a su alcance, los ha mantenido cruelmente encarcelados estos largos años. Siendo este un caso de índole política su resolución debe ser una de carácter político.
Ésta podría ser o bien un indulto presidencial, amparado por el poder otorgado al presidente por el Artículo 2, Sección 2 de la Constitución federal, u otro intercambio de prisioneros, al estilo del reciente relacionado con Rusia, esta vez entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba.
¿Cuál o cuáles propósitos podrían alentar a la Administración de Obama a tomar, por ejemplo, la segunda solución que es a fin de cuentas la de más actualidad?
Cuba, mediante la feliz cooperación de la Iglesia Católica a través de la persona del Arzobispo de La Habana, el Cardenal Jaime Ortega, y de la del gobierno español, recién indultó a 52 individuos –todos cubanos- encontrados culpables ante tribunales cubanos en el 2003 por fuerza de contundentes pruebas de éstos estar a las órdenes y a la paga de un gobierno extranjero –en este caso el de Estados Unidos. Delito que en los códigos penales de cualquier nación es calificado como Delito de Traición. No de espionaje, o de conspiración para cometer espionaje, sino de traición. No son estos 52 miserables, como la mayoría de la prensa los califica “prisioneros de conciencia”, sino son sencillamente culpables de traición a su patria.
Hay otros cubanos presos por cometer delitos políticos cumpliendo condenas en cárceles en Cuba, así como un estadounidense, Alan Gross, bajo arresto desde diciembre último bajo sospecha de cometer actividades subversivas.
Como algunos mantienen, Estados Unidos siempre se ha interesado por la puesta en libertad de los presos políticos en Cuba, ¿por qué no entonces aprovechar el momento para lograr la excarcelación de esos individuos en Cuba y la liberación de los Cinco aquí?
Sería un gesto recíproco demostrativo de buena voluntad por ambos gobiernos. Quizás una oportunidad única que cortaría el nudo gordiano del adverso estado de las relaciones entre ambos país.
¿Por qué no? Esta reciprocidad sería una coyuntura óptima para facilitar el mejor desarrollo de las relaciones no sólo entre Estados Unidos y Cuba, sino también entre Estados Unidos y el resto de la América Latina, relaciones, ambas, que hasta ahora la Administración de Obama las mantiene en la sombría situación de siempre.//
*Andrés Gómez periodista cubano residente en Miami, director de Areítodigital.

El reparador de pesadillas


Publicado el 12 Julio 2010 en Hugo Ríus, La Coletilla
El presidente Barack Obama recomendó al Congreso estadounidense ampliar las políticas benéficas del Departamento de Asuntos de los Veteranos (DAV) para bien de los ex combatientes que adolecen de enfermedades causadas por el stress post-traumático. (Fuente: AP)
Obama reconoce que más de 88 mil soldados estadounidenses enviados a sucesivas guerras imperiales de larga duración (Vietnam, El Golfo, Afganistán e Iraq) viven sin seguro médico, desamparados. Así se retribuye a la carne de cañón reclutada entre las clases más populares y desfavorecidas, en buena parte inmigrantes latinoamericanos, porque en esa masa de guerreros de filas nunca aparecen apellidos de reputadas familias adineradas.
Muchos de los que logran regresar de las pesadillas bélicas cargan con enfermedades post-traumáticas probablemente por todo el resto de sus vidas, sin que falten los mutilados, echados a un lado en la contienda por el empleo. Toda una pesadilla.
Por todas esas causas se mantienen entre ellos altas tasas de suicidios, que la secretaria de defensa (o de la guerra) dice lamentar en un frío comunicado, pero sin tocar el fondo de la tragedia.
La aparente condescendencia reparadora del mandatario parece más bien dictada por la necesidad de futuras nuevas oleadas de reclutamientos, dada las recientes señales de otras guerras cíclicas que reproduce el sistema imperial por su propia esencia.

El Presidente Barack Obama cruza el jardín de la Casa Blanca tras descender del helicóptero presidencial, Washington, viernes 9 de julio de 2010. Foto: AP
URL del artículo : http://www.cubadebate.cu/coletilla/2010/07/12/el-reparador-de-pesadillas/

La Operación Cóndor contra Cuba. Los planes de Kissinger (I)

La Operación Cóndor contra Cuba. Los planes de Kissinger (I)
Publicado el 16 Julio 2010 en Especiales, José Luis Méndez Méndez, Opinión
Por José Luis Méndez Méndez*
El 8 de julio, el sobreviviente argentino José Luis Bertazzo, declaró en el juicio que se sigue en Buenos Aires, Argentina contra un grupo de represores, ejecutores de 65 delitos de lesa humanidad ocurridos durante el primer año de la última dictadura militar, en el centro clandestino de detención Automotores Orletti, donde se instaló la Operación Cóndor en Argentina. Allí fueron llevadas decenas de personas, que fueron secuestradas, torturadas, asesinadas y desaparecidas en un poco más de seis meses, entre mayo y noviembre de 1976.
Tenía 17 años cuando el 23 de agosto de 1976 fue secuestrado y llevado a Orletti, donde fue torturado y permaneció 45 días, hasta ser liberado en los primeros días del mes de octubre. Compartió cautiverio con los chilenos Patricio Biedma y Mario René Espinoza Barahona, quienes le confiaron que dos jóvenes diplomáticos de la Embajada de Cuba, habían sido torturados allí.
Mujeres y hombres argentinos, chilenos, paraguayos, uruguayos, y los dos cubanos fueron víctimas de esa internacional del crimen, que se fundó oficialmente en la llamada Primera Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional, organizada entre el 25 de noviembre y el 1º de diciembre de 1975, en Santiago, Chile, por el coronel Manuel Contreras, quien estaba al frente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), aunque ya se habían producido con anterioridad operaciones conjuntas allende las fronteras de los países miembros.
En los siguientes años, los sicarios de la Operación Cóndor también secuestraron y asesinaron a ciudadanos argentinos, que laboraron en la Embajada y en la Oficina Comercial de Cuba en Buenos Aires y a sus familiares.
Cuba fue uno de los objetivos de la Operación Cóndor, en la estrategia de represión diseñada por la administración norteamericana para América Latina en la década de los años setenta y con sobrados fundamentos se demuestra en documentos desclasificados.
Uno de ellos, con fecha 8 de junio de 1976, se revela que el entonces Secretario de Estado norteamericano Henrry Kissinger, se reunió, para coordinar acciones, con el dictador chileno Augusto Pinochet, en su despacho en Santiago de Chile. Analizaron el mapa del Cono Sur, la extensión del fascismo en el área, que con el golpe militar en Argentina en marzo de ese año, lo había fortalecido. Se sentían complacidos, pero no satisfechos.
En la amistosa reunión, el llamado “tema Cuba” apareció, cuando Kissinger dijo: “Nosotros creíamos que Angola podría convertirse en el Vietnam de Cuba. Esto podría haber ocurrido si Cuba hubiera comenzado a tener 20 caídos en combate por semana. Cuba no podría haberse mantenido por mucho tiempo. Nosotros teníamos las fuerzas para ello…”.
Pinochet le respondió: “Yo he estado siempre en contra del comunismo. Durante la guerra de Vietnam yo me reuní con algunos de sus militares y les dejé claro mi anticomunismo y les dije que esperaba que ellos pudieran derrotarlo”.
El Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Patricio Carvajal, dando muestras de un desconocimiento total, quiso sumar a Kissinger a sus planes de agresión contra Perú. Carvajal sin pestañar dijo: “Hay una influencia cubana masiva en Perú. Hay muchos cubanos allí. Los peruanos pueden ser empujados. ¿Y qué va a pasar con los miles de soldados cubanos actualmente en África, cuando ya no se les necesite allí?
Carvajal en otro comentario afirmó, que ya había más de 5000 soldados cubanos en Perú.
A Kissinger se le iluminaron los ojos al responder: “Si hay tropas cubanas involucradas en un ataque peruano, entonces el problema es fácil. Nosotros no vamos a permitir una fuerza militar cubana de 5000 cubanos en Perú.
Añadió: “Esto cambia la situación y el asunto resulta fácil entonces. Nosotros no le vamos a permitir a Cuba otra aventura militar, una guerra entre Perú y Chile sería un asunto complicado pero una guerra entre Cuba y Chile u otros, no nos sería indiferente.”
Ya la Operación Cóndor, había estado actuando en contra de Cuba en Perú antes de esta reunión, donde es indudable, que se tomaron acuerdos, en base a informaciones totalmente falsas y que se gestaban como pretexto revanchista, para lograr una confrontación entre Cuba y Chile, con el prometido apoyo de Estados Unidos.
El secretario de Estado norteamericano, estaba interesado en abrir un nuevo frente contra Cuba en América Latina y el dictador chileno, le estaba dando los motivos necesarios.
El 23 de junio de 1975, terroristas anticubanos asesinan en el puerto de Chimbote, Perú al ingeniero de pesca cubano Pedro Rangel Genis, quien laboraba en ese país. El 2 de enero de 1976, nuevamente un almacén de la Flota Pesquera de Cuba, en el mismo puerto peruano, es incendiado, causa daños por más de 50 mil dólares. El 21 de abril del mismo año, terroristas atacan con disparos a la residencia del Cónsul de Cuba en Lima.
Las pruebas de que en junio de 1976, Kissinger y Pinochet, acordaron repeler “la amenaza” cubana en Perú, están confirmadas en las agresiones, que en 1977 se produjeron en ese país. El 21 de febrero, la residencia de un funcionario cubano es tiroteada. El 25 de julio de ese año, el barco mercante cubano Río Jobabo, era hundido en el puerto de El Callao en Perú, que ocasiona daños considerables. Tres meses después otro barco mercante cubano, el Río Damují, es hundido en el mismo puerto peruano.
Los terroristas anticubanos asentados en Miami, desde antes del golpe de estado militar en Chile, se habían sumado a los grupos fascistas como la organización Patria y Libertad, que intentaban derrocar al gobierno de la Unidad Popular e inmediatamente después del 11 de septiembre de 1973, se sumaron a los grupos de exterminio, que creó la DINA, chilena para asesinar a sus opositores políticos.
URL del artículo : http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/07/16/la-operacion-condor-contra-cuba-los-planes-de-kissinger-i/

Por qué desembarcan los marines en Costa Rica?

__.Por qué desembarcan los marines en Costa Rica?
Publicado el 17 Julio 2010 en Atilio Borón,
Especiales, Opinión
Por Atilio A. Boron
Un buen baño de mierda a los prisioneros de Abu Ghraib es lo que utilizan los marines para enseñar democracia en Iraq. Ahora se instalan en Costa Rica para hacer lo propio con los latinoamericanos
Con los votos del oficialista Partido Liberación Nacional (PLN), el Movimiento Libertario y el diputado evangélico del partido Renovación Costarricense, Justo Orozco, el pasado 1º de Julio el Congreso de Costa Rica autorizó el ingreso a ese país de 46 buques de guerra de la Armada de los Estados Unidos, 200 helicópteros y aviones de combate, y 7.000 marines. Si bien la multiplicidad de versiones encontradas no permiten ver con claridad el origen de esta decisión, la escasa evidencia disponible parece señalar que fue Washington quien solicitó la internación de las tropas.
Es sumamente llamativo el silencio de la prensa de Estados Unidos sobre el tema y la ausencia de cualquier referencia explícita a esta autorización en los boletines de prensa diarios de los departamentos de Estado y de Defensa, todo lo cual alimenta la sospecha de que fue la Casa Blanca la que tomó la iniciativa favorablemente acogida por el Congreso costarricense y para la cual exigió la mayor discreción. Lo que se le comunicó al país centroamericano fue que la situación imperante en México había forzado a los cárteles de la droga a modificar sus rutas tradicionales de aproximación e ingreso a Estados Unidos y que para desbaratar esa maniobra era preciso garantizar el despliegue de un sólido contingente de fuerzas militares en el istmo centroamericano, condición sine qua non para librar una efectiva batalla en contra del narcotráfico.
Como era previsible, el gobierno de la Presidenta Laura Chinchilla - estrechamente vinculada a lo largo de muchos años con la USAID, nada menos- brindó todo su apoyo y el de sus parlamentarios para responder obedientemente a la requisitoria de Washington.

Las mujeres enroladas en los marines también enseñan democracia
A nadie sorprende la apelación al pretexto del narcotráfico pues es el que corrientemente utiliza Washington-a falta de otros, como los que brindara el terremoto en …Haití- para justificar la intrusión del personal militar estadounidense en los países de Nuestra América.
No obstante, conspira contra la credibilidad de este argumento el hecho que sean precisamente los países caracterizados por una fuerte presencia militar de Estados Unidos quienes sobresalen por su producción y comercialización de narcóticos. Tal como quedó demostrado en El Lado Oscuro del Imperio. La Violación de los Derechos Humanos por Estados Unidos, fuentes inobjetables de las Naciones Unidas (la UNODOC, la Oficina de la ONU contra la Droga y el Crimen) demuestran con estadísticas abrumadoras que desde que las tropas de Estados Unidos se instalaron en Afganistán se produjeron grandes avances en la producción y exportación de opio y la fabricación de heroína, a la vez que en Colombia la presencia estadounidense no fue óbice (sino todo lo contrario) para que se registrase una notable expansión de los cultivos de coca. [1]
Todo esto no debería causar sorpresa alguna, por varias razones. Una de ellas es que el país que se arroga el derecho a combatir el narcotráfico en todo el mundo demuestra una incapacidad tan asombrosa como sospechosa para hacer lo propio dentro de sus fronteras, desde desmontar las redes que vinculan a las mafias del narco con las autoridades, las policías y los jueces locales y estaduales que hacen posible el negocio de la droga hasta implementar una campaña mínimamente significativa para contener la adicción y recuperar a los adictos.
Nada sorprendente, insistimos, por cuanto el narcotráfico mueve una cifra que se empina por encima de los 400.000 millones de dólares, anuales, que luego son convenientemente “lavados” en los numerosos paraísos fiscales que los principales países capitalistas han establecido a lo largo y a lo ancho del planeta (comenzando por Estados Unidos y Europa) para ser luego introducidos al sistema bancario oficial y, de ese modo, fortalecer los negocios del capital financiero.
Por otra parte, la debilidad e inconsistencia de este pretexto, el de la “lucha contra el narcotráfico”, se tornan más evidentes cuando se aprende que Estados Unidos es el primer productor mundial de marihuana, lo que según un estudio de la Fundación Drug Science, reporta a ese país una suma superior a los 35.000 millones de dólares, cifra que supera el valor combinado de la producción de trigo y maíz. [2] Tercero y último, ¿cómo subestimar la importancia que tienen el control y la administración del negocio de los narcóticos para sostener la dominación imperialista en las provincias exteriores del imperio? ¿No fue acaso Gran Bretaña quien reintrodujo el opio en China (droga que había sido prohibida por el emperador Yongzheng debido a los perjuicios que ocasionaba a su población) cuyo consumo masivo promovido por los británicos sirvió para equilibrar sus déficits de balanza comercial con el celeste imperio? Para impulsar esa adicción entre los chinos, británicos y portugueses libraron dos guerras, entre 1839 y 1842 y 1856 y 1860, a resultas de las cuales establecieron dos cabeceras de playa para organizar el tráfico del opio en toda la China: una en Hong Kong, bajo control inglés, y otra en Macao, dominada por los portugueses. ¿Por qué tendríamos hoy que pensar que Estados Unidos, hijo putativo del imperio británico, habría de ser movido por otros intereses cuando declara, de la boca para afuera, la guerra al narcotráfico?
¿No resulta acaso funcional a sus intereses tener una América Latina caracterizada por la proliferación de “estados fallidos” - carcomidos por la corrupción que genera el tráfico de estupefacientes y sus secuelas: desintegración social, mafias, paramilitares, etcétera- e incapaces por eso mismo de ofrecer la menor resistencia a los designios imperiales?
El permiso concedido por el Congreso de Costa Rica se extiende por seis meses, a partir del 1º de Julio del corriente año. No obstante, esta concesión, que se materializa en el contexto de la Iniciativa Mérida (que abarca a México y Centroamérica) es un proyecto que tiene metas pero no plazos, por lo cual la probabilidad de que las tropas usamericanas salgan de Costa Rica a fines de este año y retornen a sus cuarteles en la metrópolis es prácticamente cero. Además, la experiencia internacional enseña que tanto en Europa como en Japón las tropas que Estados Unidos estacionara allí después de la Segunda Guerra Mundial por unos pocos años, extendidos luego con el pretexto de la Guerra Fría, ya llevan en esas locaciones más de 65 sin que sus jefes den las menores muestras de aburrimiento o deseos de regresar a casa.
En Okinawa, la repulsa generalizada de la población local contra los ocupantes yankis -que, amparados en su inmunidad, matan, violan y roban a su antojo- no fue suficiente para forzar el desmantelamiento de la base norteamericana. De paso, este incidente subraya la valentía y eficacia del gobierno de Rafael Correa que sí logró la salida de las tropas norteamericanas de la base de Manta. Y en caso de que hubiera un clamor popular exigiendo re-editar tan insólita ocurrencia en Costa Rica, un par de operaciones criminales de esas que la CIA sabe montar muy bien harían que ese pedido se revirtiese instantáneamente, sobre todo con un gobierno como el de Laura Chinchilla que se desvive por demostrar su incondicional sumisión a los dictados del imperio.
Al igual que lo establecido en el Tratado Obama-Uribe mediante el cual Colombia le cede inicialmente el uso de siete bases militares a Estados Unidos, en el caso que nos ocupa el personal militar de este país gozará de total inmunidad ante la justicia costarricense, y sus integrantes podrán entrar y salir de Costa Rica a su entera voluntad, circular por todo el territorio nacional vistiendo sus uniformes y portando sus pertrechos y armamentos de combate.
Con esta decisión la soberanía de Costa Rica no sólo es humillada sino que llega a los límites del ridículo para un país que, en 1948, abolió sus fuerzas armadas y que, en gran medida gracias a eso, pudo desarrollar una política social de avanzada en el deprimente contexto regional centroamericano porque el gendarme oligárquico había sido desbandado. En lo que hace al armamento, la autorización del Congreso permite el ingreso de guardacostas y pequeños navíos pero también de otros como el portaaviones de última generación MakinIsland, botado en Agosto del 2006 y dotado de capacidad para albergar a 102 oficiales y1.449 marines, pudiendo transportar 42 helicópteros CH-46, cinco aviones AV-8B Harrier y seis helicópteros Blackhawks. Aparte de eso la legislación aprobada extiende su permiso para naves como el USS Freedom, botado en el 2008, con capacidad para combatir a submarinos e internarse en aguas poco profundas. El permiso se extiende también a otros navíos, tipo catamarán, un buque hospital y vehículos varios de reconocimiento con capacidad para transportarse tanto por mar como por tierra. Armamentos y pertrechos que, en síntesis, de poco y nada sirvan para combatir al narcotráfico, en el dudoso caso de que esa sea la voluntad de los ocupantes. Es más que evidente que su objetivo es otro.
El portaviones Makin Island (Ojo, es sólo para combatir al narcotráfico, no piensen mal)
Esta iniciativa del gobierno norteamericano hay que situarla en el contexto de la creciente militarización de la política exterior de los Estados Unidos, cuyas expresiones más importantes en el marco latinoamericano han sido, hasta ahora, la reactivación de la Cuarta Flota, la firma del tratado Obama-Uribe, la de facto ocupación militar de Haití, la construcción del muro de la vergüenza entre México y Estados Unidos, el golpe de estado en Honduras y la posterior legitimación del fraude electoral que elevó a Porfirio Lobo a la presidencia, la concesión de nuevas bases militares por el gobierno reaccionario de Panamá, a todo lo cual se le agrega ahora el desembarco de los marines en Costa Rica.
Por supuesto, todo lo anterior articulado con el mantenimiento del bloqueo y acoso a la Revolución Cubana y el permanente hostigamiento a Venezuela, Bolivia y Ecuador. En el plano internacional el desembarco de los marines norteamericanos en Costa Rica debe ser interpretado en el marco de la inminente guerra contra Irán y la grotesca provocación a Corea del Norte, sobre cuyas gravísimas consecuencias hace tiempo viene advirtiendo en sus Reflexiones el Comandante Fidel Castro Ruz.
En conclusión, el imperio avanza en la militarización de la región y en los preparativos para una aventura militar de proporciones globales. Si la agresión a Irán finalmente llegara a consumarse, como autorizarían a pronosticar los aprontes vistos en estos últimos días, la gravísima situación internacional resultante impulsaría a los Estados Unidos a procurar garantizar a cualquier precio el control absoluto y sin fisuras de lo que sus estrategas geopolíticos denominan la gran isla americana, un enorme continente que se extiende desde Alaska a Tierra del Fuego, separado tanto de la masa terrestre eurasiática como de África y que según ellos desempeña un papel fundamental para la seguridad nacional norteamericana.
Esa es la razón de fondo por la cual se ha venido produciendo, preventivamente, la desorbitada militarización de la política exterior estadounidense. Es ridículo que se pretenda convencer a nuestros pueblos que la veintena de bases militares establecidas en Centro y Sudamérica y en el Caribe, a las que ahora se suma el desembarco en Costa Rica, y la activación de la Cuarta Flota tienen por objetivo combatir al narcotráfico.
Cómo lo enseña la experiencia, a éste no se lo combate con una estrategia militar sino con una política social, que Estados Unidos no aplica dentro de sus fronteras ni permite que se lo haga afuera gracias a la enorme influencia que el FMI y el Banco Mundial tienen sobre países vulnerables y endeudados. La experiencia antes de Colombia y ahora de México (¡con sus más 26.000 muertos desde que el presidente Felipe Calderón declarase su “guerra al narcotráfico”!) atestiguan que la solución al problema no pasa por los marines, portaviones, submarinos y helicópteros artillados sino por la creación de una sociedad justa y solidaria, algo que es incompatible con la lógica del capitalismo y repugnante para los intereses fundamentales del imperio.
En síntesis: el desembarco de los marines en Costa Rica tiene por objetivo reforzar la dominación norteamericana en la región, derrocar por diversos métodos a los gobiernos considerados “enemigos” (Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador), debilitar aún más a los vacilantes y ambivalentes gobiernos de la “centro-izquierda” y fortalecer a la derecha que se ha hecho fuerte en el litoral del Pacífico (Chile, Perú, Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras y México), reordenando de ese modo el “patio trasero” del imperio para así tener las manos libres y la retaguardia asegurada para salir a reafirmar la prepotencia imperial guerreando en otras latitudes.
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[1] Cf. Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic, El Lado Oscuro del Imperio. La Violación de los Derechos Humanos por Estados Unidos (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009), pg. 73.
[2] Cf. El Lado Oscuro, op. Cit. , p. 72.URL del artículo : http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/07/17/por-que-desembarcan-los-marines-en-costa-rica-2/

Más procesados políticos que en Cuba

Más procesados políticos que en Cuba
Bien está preocuparse de los derechos humanos en el mundo, pero los medios españoles harían mejor en preocuparse de cuál es la situación en su propio territorio.
Iñaki IRIONDO
La cuestión de los disidentes presos en Cuba está siendo estos días noticia en la prensa española como consecuencia de la visita que el ministro de Exteriores ha hecho a la isla caribeña y el anuncio de liberación de decenas de encarcelados. En periódicos, radios y televisiones se habla sin ningún problema de «presos políticos», aunque muchos de ellos estén acusados de participar en actividades sedicentes e incluso armadas. Han dado también una cifra total de presos políticos: 167.
Bien está preocuparse por el respeto de los derechos de humanos en el mundo, pero todos esos medios españoles harían mejor en aplicarse el dicho de que «la caridad bien entendida empieza por uno mismo». Podrían, por ejemplo, preguntarse: «¿Hay presos políticos en las cárceles españolas?». La respuesta inmediata, la lección bien aprendida, el reflejo condicionado por años de propaganda sería: «No, sólo hay terroristas y delincuentes». Bueno, para salvar el instinto más primario podrían añadir: «¿Hay personas que no han empuñado un arma, ni han prestado infraestructura, colaboración o auxilio a miembros de una organización armada, ni han participado en el seguimiento y señalización de objetivos y están en prisión sólo por defender sus ideas políticas?». «¡Son todos terroristas!», volverían a gritar con fuerza editorialistas, columnistas y tertulianos.
Comienza el próximo jueves en la Audiencia Nacional el juicio contra 22 alcaldes y concejales acusados de integración en organización terrorista. Las peticiones de cárcel van de 10 a 15 años. Repasen sus currículos. Estudien las acusaciones. ¿Puede realmente decirse que son terroristas? Si fueran disidentes cubanos les llamarían presos políticos en primera página. ¿Y a los 37 encarcelados por el macrosumario 18/98? Entre ellos están los responsables de «Egin». Si fueran cubanos los llamarían «periodistas independientes» y hasta «héroes de la libertad de expresión». Hay más de 75 presos acusados de ser de Jarrai, Haika o Segi a los que no se les ha podido imputar más delito que ser miembros de esas organizaciones juveniles. Ni una sola prueba de haber lanzado un cóctel molotov o de haber realizado acción violenta alguna. Si estuvieran en una cárcel cubana serían «jóvenes rebeldes» para la prensa española. Y qué decir de las decenas de dirigentes de Batasuna procesados por hacer política. Si Arnaldo Otegi fuera un disidente cubano habría organismos pidiendo para él el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.
Si no quieren admitir que los miembros de ETA son presos políticos, limítense a sumar a todos los independentistas vascos que están en la cárcel sin haber ingresado nunca en la organización armada y hagan cuentas. Quizá la Iglesia católica debiera empezar a mediar ante el Gobierno español.
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Stella Calloni: Cuba, necesaria como el agua y el aire

Stella Calloni: Cuba, necesaria como el agua y el aire
Escrito por Moisés Pérez Mok


Buenos Aires, 10 jul (PL) En tiempos difíciles como los que vive y enfrenta en estos momentos la humanidad, Cuba es tan necesaria como el agua y el aire, sostuvo en esta capital la destacada escritora argentina Stella Calloni.
La ganadora del Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí formuló la apreciación al participar junto al politólogo Atilio Borón en un panel organizado con motivo del Décimo Encuentro del Movimiento Argentino de Solidaridad con la Isla.
Cuba constituye el ejemplo más extraordinario de resistencia de la historia, subrayó la también investigadora antes de condenar el férreo bloqueo económico, financiero y comercial mantenido por Estados Unidos contra esa nación caribeña durante medio siglo.

Calloni denunció también el apoderamiento de Estados Unidos sobre los grandes medios de difusión, los cuales -dijo- son utilizados como arma de dominio y contrainsurgencia y puestos al servicio de su expansionismo militar.

Si queremos ayudar a Cuba hay que construir una muralla sólida, unida, exhortó la autora de libro Operación Cóndor, quien aseguró que "esta pelea es de la calle, no de círculos cerrados".

Por su parte, Borón manifestó que sin la Revolución cubana la fisonomía política y social de América Latina hoy fuera otra y deploró la "obsesión enfermiza" de los gobiernos estadounidenses por destruirla.

Se refirió asimismo a lo que llamó "Teorema Borón", según el cual sólo una fuerte presión desde abajo, popular, es capaz de frenar la tendencia hacia la derecha de muchos gobiernos, así como a los desafíos que hoy se plantean para Cuba.

Mencionó entre estos últimos la acentuada agresividad del imperio cuyos gastos militares sobrepasaron el millón de millones de dólares durante la administración del presidente norteamericano y paradójicamente Premio Nobel de la Paz, Barack Obama.

La severa crisis económica que afecta los fundamentos del sistema capitalista mundial torna inevitables las guerras por los recursos naturales y las vías estratégicas, advirtió el ganador del Premio Internacional de la UNESCO José Martí.

El Décimo Encuentro del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba reúne a unos 300 delegados de 15 provincias y culminará mañana con un homenaje a la veterana luchadora comunista Fanny Edelman y la adopción de una declaración final.

tgj/mpm

El “disidente” contra la terca Cuba

El “disidente” contra la terca Cuba
Publicado el 10 Julio 2010 en Hernando Calvo Ospina,
Opinión Rebelión
Despuntaba la década de los noventa y el sistema socialista en los países del este europeo se vino abajo. Feliz, el capitalismo salvaje fue ocupando su lugar.
Cuba, que había sido su aliada, quedó solita. Revolución terca, insistía en que su camino era el socialismo. Estados Unidos y demás países capitalistas dirigieron contra ella toda la estrategia de guerra psicológica y de propaganda. El dinero fluyó y los “disidentes” se multiplicaron a borbotones.
Aunque Cuba tenía cierta experiencia en lidiar con estos casos fabricados, lo que se le vino encima podría quedar en los libros de record.
Cada día los “disidentes” se alquilaban para que desde Miami, Washington, o cualquier capital europea, se armaran campañas contra la Revolución en su nombre. Hasta se rentaron para que el bloqueo económico se endureciera. Mientras ellos podían comprar con los dólares de pago, menos había para comer en el plato del vecino. Sus hijos iban a la escuela bien desayunados, y los demás niños vieron bien reducida la cantidad de leche. Aún así, los “disidentes” siguieron aprovechando lo que la Revolución trataba de mantener gratuito para todos, empezando por la asistencia médica.
Llegó el año 2000 y el tiempo siguió pasando. La economía mejoró. Hasta los expertos del Banco Mundial se quedaron sin entender cómo había sido posible. No podían concebir que la unidad y la fe en un sueño hacen milagros.
El objetivo estratégico de hundir a la Revolución del Caribe no se ha podido lograr. Daño, eso sí los «disidentes» se han prestado para hacer a esa inmensa mayoría de cubanos fieles a la Revolución. Aún así, ayer como hoy, sin ser torturados ni desaparecidos, menos asesinados, cada nuevo personaje “disidente” ha ido pasando de moda. La falta de apoyo popular es el talón de Aquiles, de ellos y de quienes pagan. Su gran enemigo es no existir abismo entre dirigencia y pueblo.
Al interior del Partido Comunista cubano existen muchos disidentes (sin comillas). Es normal, es humano. Porque disentir es no estar de acuerdo con algo. Se disiente con la esposa, en el tono que sea. Otra cosa es ir donde la vecina y unirse con ella para hacerle la guerra a la esposa. Eso es traición. Y es lo que ha visto, día a día, el pueblo cubano: Los que en el ámbito internacional se les llama “disidentes”, están aliados con el enemigo, Washington, que quiere comerse su soberanía a picotazos.
Una revolución es un proceso creativo. La Revolución cubana casi partió de cero, aprendiendo todo. Innovando en casi todo. Es lógico que entre sus creadores no todos estén de acuerdo con algún color de esa obra en construcción. De suerte es así, de lo contrario no se estaría avanzado. Disienten, no se venden.
Los “disidentes” siguen siendo ese producto de exportación para dañar la imagen de la Revolución. Para que la presión política internacional actúe. Ninguno encuentra algo bueno de la Revolución. Son la muestra del hijo desagradecido. Les enseñó a leer, escribir, a ser intelectuales, científicos, médicos, maestros. Y hasta les enseñó a criticar. Como los cuervos, solo quieren ayudar a sacarle los ojos. Y sólo por unos dólares, unas letras en la prensa internacional y unas ovaciones de los enemigos de su nación.
La prensa internacional. Ésta ha tenido un papel protagónico. Es la única que se acuerda de ellos en Cuba. De cualquier malacara hace una noticia. Está en la primera trinchera, como en la guerra que es. Además de «atenderlos», y esperar la muerte de Fidel o Raúl, no se sabe qué más hace esa cantidad de corresponsales extranjeros en esta isla. Cuba está entre los países del mal llamado Tercer Mundo a los que esta prensa da tanta prioridad.
El cubano Chucho Valdés, uno de los mejores pianistas del mundo, me aseguraba en el año 2004: ”Contra Cuba existe una prensa amarilla que le encanta lo sensacional. Hasta con nosotros, los artistas, la prensa internacional siempre está buscando el lado político de las cosas, pero para distorsionar todo y hacer daño a Cuba, a la Revolución”.
El eurodiputado francés, Jean-Luc Melenchon, me decía en mayo 2010: “A esa prensa, toda ligada a Estados Unidos, sólo le importa buscar a alguien que se diga «disidente» o preso político para volverlo héroe y lanzar sus campañas contra Cuba” (1) .
Podría ser extraño. Pero ¿por qué «disidentes» sólo existen en los países que no son del gusto político de Washington, Madrid, Londres, Berlín, Paris…? Extraño, podría ser sencillamente extraño… Pero no.
Nota:
1. Entrevista a Jean-Luc Melenchon, diputado europeo francés. “Sudamérica es fuente de inspiración, lucha y optimismo” http://www.hernandocalvoospina.com/
*Hernando Calvo Ospina. Periodista y escritor colombiano residente en Francia, colaborador de Le nde Diplomatique.